Introducción
¿Qué Es La Regeneración?
"El que no naciere de nuevo1, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).
Nuestro Señor Jesucristo
enseñó que el nacimiento nuevo es tan importante que
sin él nadie verá el cielo. Errores acerca de
esta doctrina han sido muy destructivos para la Iglesia de Cristo.
La regeneración, o el nacimiento
nuevo, es una obra de Dios. No es una obra del hombre. No es algo que
el hombre hace, pero
algo que Dios hace. El nacimiento nuevo es un cambio traido en nosotros:
no un acto hecho por
nosotros. Esto está declarado tan hermosamente por el Apóstol
Juan cuando en el primer capitulo
de su evangelio él habla de los hijos de Dios como aquellos
que "no son engendrados de sangre, ni
de voluntad de carne, nl de voluntad de varón, sino de Dios"
(v 13).
¿Qué Es "La Regeneración Decisional?"
La historia de la Iglesia Cristiana ha visto muchos errores acerca del
nacimiento nuevo. Estas
enseñanzas se alejan de las Escrituras por atribuir al hombre
la habilidad de regenerarse a sí mismo.
Cuando estos conceptos falsos del hombre y del nacimiento nuevo son
adoptados, las Iglesias
prontamente llegan a ser corrompidas con prácticas falsas. La
Iglesia Católica Romana, la iglesia
Anglicana, la iglesia Luterana y muchas otras iglesias han sido corrompidas
en diferentes tiempos y
a diferentes grados con la enseñanza de la Regeneración
Bautismal. Por razón de esta enseñanza
errónea sobre la regeneración, estas iglesias han abrazado
prácticas falsas.
En el siglo diecinueve pocas controversias eran tan candentes como la
de Regeneración Bautismal.
Es interesante notar que C. H. Spurgeon (1834-1892), el predicador
más prolífero de aquel siglo,
ha impreso en 1864 más copias de su sermón denunciando
la Regeneración Bautismal que
cualquier otro sermón. La Regeneración Bautismal enseña
que el nacimiento nuevo es compartido
por las aguas del bautismo. El sacramento es hecho por el hombre y
está en su control.
Pero la Iglesia del siglo veinte tiene, en "la Regeneración Decisional,"
una falsedad más sútil para
combatir. "La Regeneración Decisional" se distingue de la Regeneración
Bautismal solamente en el
hecho de que coloca la certeza del nacimiento nuevo a un acto diferente.
Esta doctrina, tal como la
Regeneración Bautismal, ve el nacimiento nuevo como el resultado
de un proceso mecá nico que
puede ser hecho por el hombre. Lo que se llama aquí "la Regeneración
Decisional" en su manera
deceptiva ha penetrado mucho dentro de la Iglesia Cristiana.
Nuestro Propósito
Los métodos y la teología de aquellos que practican "la
Regeneración Decisional" necesitan ser
examinados, no con un espíritu malicioso, pero con un deseo
ferviente para que todo el pueblo de
Dios pueda ser uno en doctrina y práctica para la gloria de
Dios. Nosotros amamos a todos que
están en Cristo:
pero nosotros estamos en acuerdo de todo corazón con Charles Spurgeon:
"La mejor manera de promover la unidad es promover la verdad. De nada
nos servirá estar todos
unidos juntos rindiéndonos a los errores de uno y del otro.
Debemos amarnos uno al otro en
Cristo: pero no deberíamos estar unidos a tal grado que no podamos
ver las faltas de uno y del
otro, y especialmente no poder ver las nuestras propias.¡No!
Purguemos la casa de Dios, y
entonces los tiempos grandiosos y benditos amanecerán sobre
nosotros."2
Entonces nuestro propósito no es dudar la sinceridad de algunos
Cristianos o de danarlos, pero de
unir a los Cristianos en la verdad así como ella está
en nuestro Señor. Solamente esta es la
verdadera unidad Cristiana.
Así como buscamos ansiosamente traer unidad a la Iglesia de Cristo,
volvámonos de la falsedad a
la verdad de Dios. La práctica de "la Regeneración Decisional"
en la Iglesia debe ser expuesta para
salvar a los hombres de la delusión damnable que, porque ellos
han "decidido" o "firmado una
tarjeta," ellos van a ir al cielo y ya no están bajo la ira
de Dios. La pureza del evangelio es de
suprema importancia porque esto solamente es el poder de Dios para
salvación, y la base
verdadera de la unidad Cristiana.
La Regeneración Decisional Y La Consejeria
Quizás algunos todavía no entiendan que significa exactamente
este término "La Regeneración
Decisional." Quizás algunos no son familiarizados con los cursos
de consejeria que son enseñados
por muchas organizaciones en este país y en el extranjero, y
con las numerosas "Conferencias Para
Ganar Almas" que están tomando lugar. En estas reuniones los
consejeros son instruidos que la
consejeria de éxito debe concluir con la
3
absoluta seguridad de la salvación del individuo. Los consejeros
frecuentemente son instruidos para
asegurar al individuo que su salvación es cierta porque él
ha orado la oración prescrita, y él ha
respondido "sí" a todas las preguntas correctas.
Tenemos una ilustración de "la Regeneración Decisional"
cuando un predicador popular del día
presente prescribe un procedimiento de consejeria. El dirige al "Señor
Ganador" a preguntar a un
inconverso al "Señor Blanco" una serie de preguntas. Si el "Señor
Blanco" dice "sí" a todas las
preguntas, a él se le pide que ore una oración prescrita
y entonces lo pronuncian salvo.3 La mayor
parte de esta consejería resulta en el individuo siendo "regenerado"
a través de una decisión. Este
es esencialmente el mismo método usado mayormente en las cruzadas
evangelísticas a través del
mundo. Estas campañas son como fábricas enormes que producen
tantas como diez mil
"decisiones" en una semana.
El Señor Iain Murray, en su libro oportuno El Olvidado Spurgeon,
muestra que este tipo de
consejería es usado en la obra con la juventud:
"Por ejemplo. un librito, que es muy distribuido en el tiempo presente
en el evangelismo estudiantil,
delinea "Tres pasos simples" para llegar a ser un Cristiano: primero,
reconocimiento personal de
pecado. y segundo. creencia personal en la obra substitutoria de Cristo.
Estas cosas son descritas
como preliminares, pero 'el tercero es tan final que al tomarlo me
hace un Cristiano... Necesito
venir a Cristo y reclamar mi porción en lo que Él hizo
por cada uno.' Este paso decisivo totalmente
depende de mí, Cristo 'pacientemente espera hasta que yo abra
la puerta. Entonces Él entrará
dentro...' Una vez que hice esto puedo considerarme inmediatamente
a mi mismo como un
Cristiano. El consejo sigue:
'Diga a alguien hoy lo que usted hizo.'"4
Hay muchas variaciones de este tipo de consejería, pero todas
ellas tienen en común un elemento
mecánico, tal como la repetición de una oración
o la firma de una tarjeta, bajo la ejecución de tales
el individuo es asegurado de su salvación. La regeneración
de esta manera ha sido reducida a un
procedimiento que el hombre ejecuta. Cuán diferentemente Jesucristo
ha tratado con los
pecadores. El no tenia un proceso de salvación instantánea.
El no hablaba a la gente con una
presentación estereotipada. El trató a cada Individuo
en una base personal. Nunca en el Nuevo
Testamento encontramos a Cristo obrar con cualquieras dos personas
de la misma manera. Es
iluminante comparar cuán diferentemente Él trató
a Nicodemo en Juan 3, y luego a la mujer al lado
del pozo en Juan 4. La consejería debería ser personal.
Hay un número de otros problemas con una consejería mecánica.
El Sr. Murray ha mostrado el
hecho de que a base de esta consejería:
"Un hombre puede hacer una profesión sin siempre tener destrozada
su confianza en su propia
habilidad: absolutamente no le fue dicho a él de su necesidad
de un cambio de naturaleza lo cual no
está dentro de su propio poder. y consecuentemente, si él
no experímenta tal cambio radical, él no
se acongoja. A él nunca le fue dicho que ello era esencial y
entonces él no ve ninguna razón de
dudar si él es un Cristiano. Verdaderamente, la enseñanza
bajo la cual él llegó a estar, milita
consistentemente contra tales dudas surgientes. Frecuentemente se dice
que un hombre quien ha
hecho una decisión con poca evidencia de un cambio de vida puede
ser un Cristiano carnal' que
necesita instrucción en la santidad, o si el mismo individuo
gradualmente logra perder sus Intereses
recién encontrados, la culpa es atribuida a la carencia del
'seguimiento,' o a la oración, o a otra
deficiencia de parte de la Iglesia. La posibilidad de que estas marcas
de mundanalidad y
decaimiento se deben a la ausencia de una experiencia salvadora desde
el principio es raramente
considerada: si este punto hubiera sido anticipado. entonces todo el
sistema de apelaciones,
decisiones y consejería se hubiera derrumba do, porque traería
a luz el hecho de que el cambio de
naturaleza no está en el poder del hombre, y de que ello toma
más tiempo que unas pocas horas o
días para establecer si la respuesta profesada al evangelio
es genuina. Pero en vez de anticipar
esto, se protesta diciendo que dudar si un hombre que ha aceptado a
Cristo' es un Cristiano es
equivalente a dudar la Palabra de Dios, y que abandonar las 'apelaciones'
y sus adjuntos es
abandonar el evangelismo del todo. "5
La consejería de la "Regeneración
Decisional" produce estadísticas que animarían a
cualquier Cristiano hasta que él prosiga
a los así llamados convertidos. En una
experiencia quebrantadora de corazón
cuarenta "convertidos" de tal consejería fueron
contactados y sólo una persona de estas
cuarenta fue encontrada que parecía ser un
Cristiano. Una dama pudo haber sido alcanzada,
pero ¿cuales fueron los efectos del
encuentro sobre los treintainueve? Algunos
de ellos pueden creer que sus destinos
eternos fueron determinados por sus decisiones,
lo cual es una confianza fatal si
ningún cambio ha sido operado en sus
corazones y vidas. Los otros pudieron haber
concluido que ellos han experimentado todo
lo que el Cristianismo tiene que ofrecer.
Fracasando sentir y ver cualquier cambio prometido
en si mismos, ellos han sido
convencidos de que el Cristianismo es un engaño
y que aquellos que lo mantienen
todavia son fanáticos ilusionados o
hipócritas miserables.
Robert Dabney, uno de los grandes teólogos del siglo diecinueve,
hizo unas observaciones muy
penetrantes acerca de la desilusión de la gente que había
sido aconsejada para hacer una decisión.
El dijo:
"Algunos de estos individuos sienten que una travesura cruel les han
jugado sobre su falta de
experiencia los ministros y amigos del Cristianismo al así empujarlos.
en la hora de su confusión,
hacia posiciones falsas, cuyas tareas ellos no las pueden hacer y obrar,
y hacia profesiones
sagradas las cuales ellos han sido obligados a repudiar vergonzosamente.
Su propio respeto es
entonces herido por los listos, y su orgullo es indignado por una exposición
humillante. No es
extraño que ellos miran a la religión y a sus defensores
desde este punto de partida con sospecha y
enojo. Frecuentemente sus sentimientos no paran aquí. Ellos
estan concientes que estuvieron
totalmente con fervor en su ansiedad religiosa y resoluciones en ese
tiempo, y que ellos han sentido
ejercicios extraños y profundos. Pero una amarga y mortificante
experiencia les ha enseñado que
su nacimiento nuevo y religión experimental por lo menos fue
una decepción. Cuan natural es
concluir que aquellos de todos los demás son decepciones también.
Ellos dicen: 'La única
diferencia entre estos Cristianos fervorosos y yo es, que ellos no
han detectado todavia el engaño
como yo ya lo hice. Ellos están ahora nada de eso más
convencidos de su sinceridad y de la
realidad de sus ejercicios que yo fui una vez de los mios. Aún
sé que no hubo cambios en mi alma:
no creo que haya en las suyas.'Tal es un proceso fatal de pensamiento
a través del cual miles han
pasado: hasta que el país es regado otra vez por encima con
infieles, quienes han sido hechos tales
por su propia experiencia de excitaciones religiosas espurias. Ellos
pueden retener su hostilidad
hacia si mismos, pero todavía son endurecidos contra todas las
im presiones salvadoras de la
verdad. "6
Dabney escribió estas palabras hace cien años ya, muchos
días antes del "evangelismo masivo" y
campañas demasiadamente organizadas. Si cien años atrás
ya el país estaba "regado otra vez por
encima con infieles, quienes han sido hechos tales por su propia experiencia
de excitaciones
religiosas espurias,"¿cuál debe ser la situación
hoy día? Esta es una pregunta seria para cada
Cristiano. Habiendo guiado a los hombres, aun sinceramente, a una esperanza
falsa, será una
condenación horrible para un Cristiano cuando estará
ante el Dios Todopoderoso.
La Regeneración Decisional Y Los Llamamientos al Altar
Uno puede leer miles de páginas de la historia de la Iglesia
Cristiana sin encontrar una sóla
referencia al "llamamiento convencional al altar" antes del siglo pasado.
La mayoría de los
Cristianos se sorprenden saber que la historia antes del tiempo de
Charles G. Fínney (1792-1875)
desconoce totalmente este tipo de "invitación." La práctica
de urgir a los hombres y a las mujeres
para hacer un movimiento fisico a la conclusión de un servicio
fue introducido por Finney en la
segunda década del siglo diecinueve. El Dr. Albert B. Dod, un
profesor de teología del Seminario
de Princeton en el tiempo del ministerio del Sr. Flnney, señaló
lo nuevo de la práctica y mostró que
este método era sin precedente histórico.
En su análisis de los Discursos de Finney Sobre el Avivamiento,
el Profesor Dod declara que uno
podrá buscar en vano todos los tomos de la historia eclesiástica
para encontrar un sólo ejemplo de
esta práctica antes de 182O.En su lugar, la historia nos dice
que cuando el evangelio era predicado
los hombres fueron invitados a Cristo, no para decidirse al final del
sermón si hacer o no una
acción fisica.
El Apóstol Pablo, el gran evangelista, nunca ha escuchado acerca
de un llamamiento al altar, pero
hoy día algunos consideran el llamamiento al altar ser una marca
necesaria de una iglesia
evangélica. En efecto, las Iglesias que no lo practican son
frecuentemente acusadas de no tener
preocupación por los perdidos. Ni Pablo ni Pedro nunca concluyeron
su predicación forzando
sobre sus escuchas la decisión de caminar o no caminar. No sólo
lo es con la historia Eclesiástica
entonces, sino con la historia Escrituraria también que el llamado
al altar está en conflicto.
Uno podría preguntar, ¿Cómo los predicadores del
evangelio por los previos mil ochocientos años
invitaban a los hombres a Cristo sin el uso del llamamiento al altar?"
Ellos lo hicieron de la misma
manera como lo hicieron los apóstoles y los otros testigos de
la Iglesia primitiva. Sus mensajes
están repletos con invitaciones para todos los hombres en todo
lugar a venir a Cristo.
Ciertamente se tiene que admitir que el primer sermón de la Iglesia
Cristiana no fue concluido con
un llamamiento al altar. Pedro en el Día de Pentecostés
concluyó su sermón con estas palabras:
"Sepa, pues, ciertisimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús
a quien vosotros crucificasteis,
Dios le ha hecho Señor y Cristo." Pedro paró. Entonces
el registro divino nos dice: "Al oír esto, se
compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
Varones hermanos, ¿qué
haremos?" (Hechos 2:36-37). Esta respuesta fue el resultado de la obra
del Espíritu de Dios, no de
apelaciones astutas o presión psicológica. Aquel día
los apóstoles presenciaron la conversión de
tres mil gentes.
C. H. Spurgeon Invitaba a los hombres a venir a Cristo, y no al altar.
Escúchele invitar hombres a
Jesucristo:
"Antes de salir de este lugar respire una oración ferviente a
Dios, diciendo, "Dios, sé propicio a mí,
pecador. Señor, necesito ser salvo. Sálvame. Invoco Tu
nombre... Señor, soy culpable, merezco
Tu ira. Señor, no puedo salvarme a mi mismo. Señor, quiero
tener un corazón nuevo y espíritu
justo, pero, ¿que puedo yo hacer? Señor, no puedo hacer
nada, ven y obra en mi el hacer Tu
buena voluntad.
Tú solamente tienes el poder, yo sé
Para salvar un miserable como yo;
¿A quién, o dónde podré ir
Si yo corriera de Ti?
Pero yo ahora desde lo más profundo de mi alma invoco Tu nombre.
Temblando, pero creyendo,
me entrego totalmente a Ti, Oh Señor. Confio en la sangre y
en la justicia de Tu amado Hijo. .
Señor, sálvame esta noche, por amor de Jesús."
Ve a tu casa solamente confiando en Jesús. "Me
gustaría ir al cuarto de indagación. Admito que a usted
le gustaría, pero nosotros no deseamos
ministrar a las pasiones de la superstición popular. Tememos
que en esos cuartos los hombres son
calentados para una confianza ficticia. Muy pocos de los que son supuestamente
convertidos en
estos cuartos de indagación salen bien. Ve a tu Dios enseguida,
aún donde te encuentras ahora.
¡Aférrate a Cristo, de una vez, antes de moverte una pulgada!"8
Las invitaciones tales como Spurgeon daba dirigiendo a los hombres a
Cristo y no hacia los
pasillos son necesitadas hoy dia. Los sermones de George Whitefield
eran largas invitaciones a los
hombres a venir a Cristo, no a un altar. Lo mismo se puede decir de
la predicación de Jonathan
Edwards, de los Reformadores y de los otros del pasado quienes han
sido bendecidos con una
cosecha de muchas almas usando los medios Escriturarios de invitar
a los hombres a Cristo.
Hoy día el llamamiento al altar llegó a ser el climax
y la culminación de una reunión entera. Muchas
estrofas de un himno usualmente se cantan durante cual tiempo toda
clase de apelaciones son
hechas al pecador para que camine por el pasillo, y se da la impresión
clara al pecador de que su
destino eterno depende sobre este movimiento de sus pies. Tal Como
Soy," el himno precioso
quizás más frecuentemente cantado para el llamamiento
al altar, fue escrito en 1836 por Charlotte
Elliot:
Tal como soy,
Sin más confianza que tu amor.
Ya que me llamas, acudí:
Cordero de Dios, heme aquí.
La frase, "Cordero de Dios, heme aquí." ha sido usada extensamente
para animar a la gente para
"venir" por el pasillo. Pero es significante que la Srita. Elliott
escribió el himno para los inválidos y
que apareció por primera vez en un himnario preparado especialmente
para ellos.9 Para la Srita.
Elliot, venir a Cristo no era caminar por un pasillo.
Aunque la mayoría que usa el llamamiento al altar reconocen que
venir a Cristo no es sinónimo de
venir al altar, ellos dan la impresión a los pecadores que el
primer paso en venir a Cristo es caminar
por el pasillo. Yo a
consentimiento sin desearlo está en conflicto directo con lo
que las Escrituras enseñan acerca de la
recepción de Jesucristo. En realidad, la clase de predicación
que trata atrapar a los pecadores
resulta mayormente en traer a la gente a la religión, no a Cristo.
¿Puede haber cualquier más
terrible resultado de un sermón que el traer a la gente a algo
otro que a nuestro Señor Jesucristo?
La predicación verdadera no es una estratagema astuta del hombre,
pero una demostración del
Espíritu de Dios, mientras la verdad de Dios es proclamada.
Nunca olvidaré escuchando al Dr.
David Martyn Lloyd-Jones ilustrando lo que la predicación verdadera
es con el recuento de la
predicación de George Whitefield en la iglesia de Jonathan Edwards:
Allí estaba el genio de Jonathan Edwards escuchando a Whltefield,
quien no era del mismo campo
profesional, por supuesto, desde el punto de vista del genio y de la
habilidad y sucesivamente. Pero
mientras él escuchaba a Whitefield, su rostro, dice whitefleld,
resplandecia. El rostro de Edwards
resplandecía y las lágrimas rodaban sobre su rostro.
Edwards estaba reconociendo esta nota
auténtica y autoritativa, esta predicación. Whitefield
estaba en el Espíritu. Edwards estaba en el
Espíritu, y los dos estaban acoplados juntos. la congregación
entera y el predicador eran uno en la
mano de Dios. Eso es predicación. ¡Qué Dios nos
ayude a practicarlo y experimentarlo!"11
La predicación de la cual estaba hablando el Dr. Lloyd-Jones
y de la cual el Nuevo Testamento
proyecta está muy removida de la treta fraudulenta usada en
muchas de las predicaciones
modernas. La predicación bíblica declara que los hombres
no son nacidos de nuevo por la
voluntad de la carne, ni por la voluntad del hombre, sino de Dios (Juan
1:13).
"La Regeneración Decisional" no trae a los hombres a Cristo de
ninguna manera más que la
Regeneración Bautismal. Es verdad que algunos son convertidos
bajo tal predicación, ero esto es a
pesar de los métodos falsos sados, no por razón de ellos.
La Biblia es en su declaración los de de
hombres que solamente pueden por ser acidos de nuevo. El arrepentimiento
verdadero y la fe
salvadora vienen por resultado del nacimiento nuevo y nunca son la
causa del gran cambio. El
arrepentimiento y la fe son los actos de los hombres regenerados, no
de los hombres muertos en
pecados (Ef. 2:1,5). Sin embargo, Dios no obra por nosotros; El no
cree por nosotros; y El
ciertamente no puede arrepentirse por nosotros, Él no tiene
pecado por el cual arrepentirse.
Nosotros necesitamos personalmente, a sabiendas y voluntariamente confiar
en Cristo por la
salvación. Ni estamos diciendo que los predicadores no deberían
urgir. ciertamente, deberían rogar
con los hombres que se arrepientan y crean. Cualquier predicación
que sólo repasa los hechos del
evangelio sin llamar a los hombres al arrepentimiento y a la fe en
Cristo como un Salvador
poderoso y misericordioso de pecadores no es predicación bíblica.
Los apóstoles enseñaron que Dios salva a Sus escogidos
a través de la locura de la predicación.
Todos los métodos nuevos diseñados por el hombre pueden
sólo llegar a ser bastante limitados de
este medio ordenado para convertir al pecador. La Iglesia debería
abandonar sus invenciones
camales y ser una vez más guiada por las enseñanzas de
las Escrituras si espera que Dios bendiga
sus esfuerzos y multiplique su cosecha. El medio Escriturario para
evangelizar es de predicar "a
Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero.
y para los gentiles locura; mas para los
llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios
y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:23,24).
La Regeneración Decisional Y La Teología
Si es reconocida abiertamente o no, hay ciertas presuposiciones doctrinales
que están debajo de
los métodos usados en el evangelismo. ¿Qué clase
de enseñanza, entonces, ha permitido que la
Iglesia se aleje del Cristianismo histórico y acepte estos Inventos
nuevos?
El nacimiento nuevo según nuestro Señor Jesucristo es
la obra soberana del Espíritu de Dios en el
corazón del hombre (Juan 3:8). Siendo en conflicto con la enseñanza
de Cristo, uno de los
antecesores de este evangelismo nuevo declara que "la Religión
es la obra del hombre." Esta es una
declaración sorprenden-te, especialmente ya que se encuentra
exactamente en la primer página de
Discursos sobre los Avivamientos de la Religión (Lectures on
Revivals of Religion), el más
influencíal de todos los escritos de Charles G. Finney.'1 2
La gran diferencia teológica entre el
evangelismo moderno y el evangelismo bíblico gira alrededor
de esta pregunta básica, si la religión
verdadera es la obra de Dios o del hombre. En su mejor lado, la doctrina
de "la Regeneración
Decísional" atribuye el nacimiento nuevo parcialmente al hombre
y parcialmente a Dios.
J. H. Merle d'Aubigne (1794-1872) en su historia de la Reformación en Inglaterra declara:
"Creer en el poder del hombre en la obra de la regeneración es
la gran herejía de Roma, y desde
ese error ha venido la ruina de la Iglesia. La conversión procede
de la gracia de Dios solamente, y
el sistema que atribuye parcialmente al hombre y parcialmente a Dios
es peor que el
Pelagianismo."13
Uno de los más grandes teólogos americanos, Charles Hodge
(1797-1878) también señala el
peligro de esta enseñanza:
"Ninguna doctrina más destructiva del alma puede ser mejor diseñada
que la doctrina que los
pecadores pueden regenerarse a si mismos, y arrepentirse y creer solamente
cuando se les place..
Así como es una verdad ambamente de las Escrituras y de la experiencia
de que el hombre no
renovado no puede hacer nada de si mismo para asegurar su salvación,
es esencial que él sea
traído a una convicción práctica de esa verdad.
Cuando así está convencido, y no antes, él busca
ayuda de la única fuente de donde puede ser obtenida."14
En ambas declaraciones anteriores el énfasis se pone sobre la
impotencia del hombre para ser
nacido de nuevo, y la necesidad para que Dios crea la vida. Es especialmente
en estas dos áreas
que la doctrina de "la Regeneración Decisional" se desvía
de la doctrina bíblica de la regeneración.
Esto nos trae a la cuestión fundamental de "la Regeneración
Decisional:" ¿Cual es la condición
espiritual del hombre?
¿Puede un hombre ser nacido de nuevo al contestar "sí"
a cierta serie de preguntas? ¿Puede un
hombre ser nacido "de lo alto" pasando al frente de un edificio? ¿Puede
un hombre llegar a ser un
Cristiano verdadero respondiendo a una invitación como un resultado
de ser atrapado de
improvisto? Su respuesta a estas preguntas será determinada
por su manera de ver la condición
espiritual del hombre. ¿Cual es el estado espiritual del hombre?
El gran teólogo Escosés de antaño Thomas Boston
(1676-1732) muy vívidamente llustró la
condición espiritual del hombre comparando a la persona inconversa
a un hombre en un pozo. El
puede salir del pozo una de las dos maneras: él podría
con mucho esfuerzo y dificultad escalar los
costados del pozo hacia afuera, que sería el camino de obras;
o, el podría coger la soga de la
gracia bajada por Cristo y ser sacado de su miseria. Sí, él
puede decidir a salir afuera por la soga
del evangelio, pero, ¡ay! el hombre no convertido está
muerto en el pozo y no puede valerse de
ningunas de estas maneras."15
El hombre está muerto espiritualmente en delitos y pecados y
no puede agradar a Dios (Ef. 2:1;
Rom. 8:8). Nuestro Salvador mismo proyectó la condición
del hombre como una de impotencia
total: "Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envió no
le trajere.. Ninguno puede venir a mí,
si no le fuere dado del Padre" (Juan 6:44,65).
Este estado de muerte y esclavitud al pecado no puede ser cambiado haciendo
una decisión o
caminando un pasillo. Un hombre no puede hacerse a si mismo un Cristiano.
Sólo el Espirltu de
Dios puede crear un hombre nuevo en Cristo. En su gracia Dios da a
los hombres corazones
nuevos. Solamente entonces ellos pueden voluntariamente arrepentirse
y creer en el Señor
Jesucristo. Dios mismo ha declarado esta verdad diciendo: "Os daré
corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra, y os daré un
corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,
y haré que andéis en mis estatutos..."
(Ezeq. 36:26,27). Jesucristo también claramente dijo: "Porque
como el Padre levanta a los
muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que
quiere da vida" (Juan 5:21).
la grandeza del poder de Dios en salvar a los pecadores puede ser vista
solamente contra el
transfondo de la condición desesperada del hombre. ¡Qué
gloriosa doctrina es la del nacimiento
nuevo para el pecador Impotente! ¡Qué la Iglesia regrese
a la doctrina bíblica para que así pueda
evangelizar otra vez para la gloría de Dios!
¡Cuán impotente culpable la naturaleza está tendida
Inconciente de su carga!
El corazón. no cambiado nunca podrá levantarse
Para la felicidad y para Dios.
La voluntad perversa, las pasiones ciegas,
En sendas de ruina extraviadas;
Razón, degradada. nunca puede encontrar
La senda segura y estrecha.
¿Puede alguna cosa, debajo de un poder divino,
La voluntad obstinada domar?
Es Tuyo, Salvador Todopoderoso. Tuyo
El formar el corazón de nuevo.
¡Oh cambia estos corazones miserables nuestros.
Y dales vida divina!
¡Entonces nuestras pasiones y nuestros poderes.
Señor Todopoderoso, serán Tuyos!
-Isaac Watts
¿Qué Debemos Hacer?
No es tiempo de permanecer en silencio; es tiempo de hablar claramente.
Hemos estado callados
por mucho tiempo, de alguna manera pensando que si nos oponemos a estas
prácticas no bíblicas
nosotros podríamos Impedir la obra buena del evangelismo, creyendo
que entre las multitudes de
"decisiones" haya algunas conversiones genuinas. ¡Pero con el
pasar de cada semana miles son
dírigidos a una esperanza falsa! los hombres son ordenados a
caminar por los pasillos cuando
deberían ser orientados solamente a Cristo. El alto llamado
a la predicación ha sido degenerado a
una serie de arterías y tretas fraudulentas. Estas prácticas
falsas han resultado por la perversión de
la doctrina bíblica. En medio de esta confusión oremos
para que Dios se plazca a revivir Su Iglesia
de nuevo. Este avivamiento puede solamente venir a través de
Cristo. Los hombres necesitan
volver de nuevo a Sus instrucciones para ser guiados, a Sus invitaciones
libres a los pecadores y a
la predicación de Su Evangelio. Solamente entonces nuestras
labores traeran gloría a Dios; y si
Dios permite, muchos pecadores serán convertidos para Su gloria.
TRADUCIDO por Pedro B. Durik
MAS TRATADOS EN ESPANOL
REGENERACIÓN DECISIONAL
JAMES ADAMS
Introducción
¿Qué Es La Regeneración?
"El que no naciere de nuevo1, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).
Nuestro Señor Jesucristo
enseñó que el nacimiento nuevo es tan importante que
sin él nadie verá el cielo. Errores acerca de
esta doctrina han sido muy destructivos para la Iglesia de Cristo.
La regeneración, o el nacimiento
nuevo, es una obra de Dios. No es una obra del hombre. No es algo que
el hombre hace, pero
algo que Dios hace. El nacimiento nuevo es un cambio traido en nosotros:
no un acto hecho por
nosotros. Esto está declarado tan hermosamente por el Apóstol
Juan cuando en el primer capitulo
de su evangelio él habla de los hijos de Dios como aquellos
que "no son engendrados de sangre, ni
de voluntad de carne, nl de voluntad de varón, sino de Dios"
(v 13).
¿Qué Es "La Regeneración Decisional?"
La historia de la Iglesia Cristiana ha visto muchos errores acerca del
nacimiento nuevo. Estas
enseñanzas se alejan de las Escrituras por atribuir al hombre
la habilidad de regenerarse a sí mismo.
Cuando estos conceptos falsos del hombre y del nacimiento nuevo son
adoptados, las Iglesias
prontamente llegan a ser corrompidas con prácticas falsas. La
Iglesia Católica Romana, la iglesia
Anglicana, la iglesia Luterana y muchas otras iglesias han sido corrompidas
en diferentes tiempos y
a diferentes grados con la enseñanza de la Regeneración
Bautismal. Por razón de esta enseñanza
errónea sobre la regeneración, estas iglesias han abrazado
prácticas falsas.
En el siglo diecinueve pocas controversias eran tan candentes como la
de Regeneración Bautismal.
Es interesante notar que C. H. Spurgeon (1834-1892), el predicador
más prolífero de aquel siglo,
ha impreso en 1864 más copias de su sermón denunciando
la Regeneración Bautismal que
cualquier otro sermón. La Regeneración Bautismal enseña
que el nacimiento nuevo es compartido
por las aguas del bautismo. El sacramento es hecho por el hombre y
está en su control.
Pero la Iglesia del siglo veinte tiene, en "la Regeneración Decisional,"
una falsedad más sútil para
combatir. "La Regeneración Decisional" se distingue de la Regeneración
Bautismal solamente en el
hecho de que coloca la certeza del nacimiento nuevo a un acto diferente.
Esta doctrina, tal como la
Regeneración Bautismal, ve el nacimiento nuevo como el resultado
de un proceso mecá nico que
puede ser hecho por el hombre. Lo que se llama aquí "la Regeneración
Decisional" en su manera
deceptiva ha penetrado mucho dentro de la Iglesia Cristiana.
Nuestro Propósito
Los métodos y la teología de aquellos que practican "la
Regeneración Decisional" necesitan ser
examinados, no con un espíritu malicioso, pero con un deseo
ferviente para que todo el pueblo de
Dios pueda ser uno en doctrina y práctica para la gloria de
Dios. Nosotros amamos a todos que
están en Cristo:
pero nosotros estamos en acuerdo de todo corazón con Charles Spurgeon:
"La mejor manera de promover la unidad es promover la verdad. De nada
nos servirá estar todos
unidos juntos rindiéndonos a los errores de uno y del otro.
Debemos amarnos uno al otro en
Cristo: pero no deberíamos estar unidos a tal grado que no podamos
ver las faltas de uno y del
otro, y especialmente no poder ver las nuestras propias.¡No!
Purguemos la casa de Dios, y
entonces los tiempos grandiosos y benditos amanecerán sobre
nosotros."2
Entonces nuestro propósito no es dudar la sinceridad de algunos
Cristianos o de danarlos, pero de
unir a los Cristianos en la verdad así como ella está
en nuestro Señor. Solamente esta es la
verdadera unidad Cristiana.
Así como buscamos ansiosamente traer unidad a la Iglesia de Cristo,
volvámonos de la falsedad a
la verdad de Dios. La práctica de "la Regeneración Decisional"
en la Iglesia debe ser expuesta para
salvar a los hombres de la delusión damnable que, porque ellos
han "decidido" o "firmado una
tarjeta," ellos van a ir al cielo y ya no están bajo la ira
de Dios. La pureza del evangelio es de
suprema importancia porque esto solamente es el poder de Dios para
salvación, y la base
verdadera de la unidad Cristiana.
La Regeneración Decisional Y La Consejeria
Quizás algunos todavía no entiendan que significa exactamente
este término "La Regeneración
Decisional." Quizás algunos no son familiarizados con los cursos
de consejeria que son enseñados
por muchas organizaciones en este país y en el extranjero, y
con las numerosas "Conferencias Para
Ganar Almas" que están tomando lugar. En estas reuniones los
consejeros son instruidos que la
consejeria de éxito debe concluir con la
3
absoluta seguridad de la salvación del individuo. Los consejeros
frecuentemente son instruidos para
asegurar al individuo que su salvación es cierta porque él
ha orado la oración prescrita, y él ha
respondido "sí" a todas las preguntas correctas.
Tenemos una ilustración de "la Regeneración Decisional"
cuando un predicador popular del día
presente prescribe un procedimiento de consejeria. El dirige al "Señor
Ganador" a preguntar a un
inconverso al "Señor Blanco" una serie de preguntas. Si el "Señor
Blanco" dice "sí" a todas las
preguntas, a él se le pide que ore una oración prescrita
y entonces lo pronuncian salvo.3 La mayor
parte de esta consejería resulta en el individuo siendo "regenerado"
a través de una decisión. Este
es esencialmente el mismo método usado mayormente en las cruzadas
evangelísticas a través del
mundo. Estas campañas son como fábricas enormes que producen
tantas como diez mil
"decisiones" en una semana.
El Señor Iain Murray, en su libro oportuno El Olvidado Spurgeon,
muestra que este tipo de
consejería es usado en la obra con la juventud:
"Por ejemplo. un librito, que es muy distribuido en el tiempo presente
en el evangelismo estudiantil,
delinea "Tres pasos simples" para llegar a ser un Cristiano: primero,
reconocimiento personal de
pecado. y segundo. creencia personal en la obra substitutoria de Cristo.
Estas cosas son descritas
como preliminares, pero 'el tercero es tan final que al tomarlo me
hace un Cristiano... Necesito
venir a Cristo y reclamar mi porción en lo que Él hizo
por cada uno.' Este paso decisivo totalmente
depende de mí, Cristo 'pacientemente espera hasta que yo abra
la puerta. Entonces Él entrará
dentro...' Una vez que hice esto puedo considerarme inmediatamente
a mi mismo como un
Cristiano. El consejo sigue:
'Diga a alguien hoy lo que usted hizo.'"4
Hay muchas variaciones de este tipo de consejería, pero todas
ellas tienen en común un elemento
mecánico, tal como la repetición de una oración
o la firma de una tarjeta, bajo la ejecución de tales
el individuo es asegurado de su salvación. La regeneración
de esta manera ha sido reducida a un
procedimiento que el hombre ejecuta. Cuán diferentemente Jesucristo
ha tratado con los
pecadores. El no tenia un proceso de salvación instantánea.
El no hablaba a la gente con una
presentación estereotipada. El trató a cada Individuo
en una base personal. Nunca en el Nuevo
Testamento encontramos a Cristo obrar con cualquieras dos personas
de la misma manera. Es
iluminante comparar cuán diferentemente Él trató
a Nicodemo en Juan 3, y luego a la mujer al lado
del pozo en Juan 4. La consejería debería ser personal.
Hay un número de otros problemas con una consejería mecánica.
El Sr. Murray ha mostrado el
hecho de que a base de esta consejería:
"Un hombre puede hacer una profesión sin siempre tener destrozada
su confianza en su propia
habilidad: absolutamente no le fue dicho a él de su necesidad
de un cambio de naturaleza lo cual no
está dentro de su propio poder. y consecuentemente, si él
no experímenta tal cambio radical, él no
se acongoja. A él nunca le fue dicho que ello era esencial y
entonces él no ve ninguna razón de
dudar si él es un Cristiano. Verdaderamente, la enseñanza
bajo la cual él llegó a estar, milita
consistentemente contra tales dudas surgientes. Frecuentemente se dice
que un hombre quien ha
hecho una decisión con poca evidencia de un cambio de vida puede
ser un Cristiano carnal' que
necesita instrucción en la santidad, o si el mismo individuo
gradualmente logra perder sus Intereses
recién encontrados, la culpa es atribuida a la carencia del
'seguimiento,' o a la oración, o a otra
deficiencia de parte de la Iglesia. La posibilidad de que estas marcas
de mundanalidad y
decaimiento se deben a la ausencia de una experiencia salvadora desde
el principio es raramente
considerada: si este punto hubiera sido anticipado. entonces todo el
sistema de apelaciones,
decisiones y consejería se hubiera derrumba do, porque traería
a luz el hecho de que el cambio de
naturaleza no está en el poder del hombre, y de que ello toma
más tiempo que unas pocas horas o
días para establecer si la respuesta profesada al evangelio
es genuina. Pero en vez de anticipar
esto, se protesta diciendo que dudar si un hombre que ha aceptado a
Cristo' es un Cristiano es
equivalente a dudar la Palabra de Dios, y que abandonar las 'apelaciones'
y sus adjuntos es
abandonar el evangelismo del todo. "5
La consejería de la "Regeneración
Decisional" produce estadísticas que animarían a
cualquier Cristiano hasta que él prosiga
a los así llamados convertidos. En una
experiencia quebrantadora de corazón
cuarenta "convertidos" de tal consejería fueron
contactados y sólo una persona de estas
cuarenta fue encontrada que parecía ser un
Cristiano. Una dama pudo haber sido alcanzada,
pero ¿cuales fueron los efectos del
encuentro sobre los treintainueve? Algunos
de ellos pueden creer que sus destinos
eternos fueron determinados por sus decisiones,
lo cual es una confianza fatal si
ningún cambio ha sido operado en sus
corazones y vidas. Los otros pudieron haber
concluido que ellos han experimentado todo
lo que el Cristianismo tiene que ofrecer.
Fracasando sentir y ver cualquier cambio prometido
en si mismos, ellos han sido
convencidos de que el Cristianismo es un engaño
y que aquellos que lo mantienen
todavia son fanáticos ilusionados o
hipócritas miserables.
Robert Dabney, uno de los grandes teólogos del siglo diecinueve,
hizo unas observaciones muy
penetrantes acerca de la desilusión de la gente que había
sido aconsejada para hacer una decisión.
El dijo:
"Algunos de estos individuos sienten que una travesura cruel les han
jugado sobre su falta de
experiencia los ministros y amigos del Cristianismo al así empujarlos.
en la hora de su confusión,
hacia posiciones falsas, cuyas tareas ellos no las pueden hacer y obrar,
y hacia profesiones
sagradas las cuales ellos han sido obligados a repudiar vergonzosamente.
Su propio respeto es
entonces herido por los listos, y su orgullo es indignado por una exposición
humillante. No es
extraño que ellos miran a la religión y a sus defensores
desde este punto de partida con sospecha y
enojo. Frecuentemente sus sentimientos no paran aquí. Ellos
estan concientes que estuvieron
totalmente con fervor en su ansiedad religiosa y resoluciones en ese
tiempo, y que ellos han sentido
ejercicios extraños y profundos. Pero una amarga y mortificante
experiencia les ha enseñado que
su nacimiento nuevo y religión experimental por lo menos fue
una decepción. Cuan natural es
concluir que aquellos de todos los demás son decepciones también.
Ellos dicen: 'La única
diferencia entre estos Cristianos fervorosos y yo es, que ellos no
han detectado todavia el engaño
como yo ya lo hice. Ellos están ahora nada de eso más
convencidos de su sinceridad y de la
realidad de sus ejercicios que yo fui una vez de los mios. Aún
sé que no hubo cambios en mi alma:
no creo que haya en las suyas.'Tal es un proceso fatal de pensamiento
a través del cual miles han
pasado: hasta que el país es regado otra vez por encima con
infieles, quienes han sido hechos tales
por su propia experiencia de excitaciones religiosas espurias. Ellos
pueden retener su hostilidad
hacia si mismos, pero todavía son endurecidos contra todas las
im presiones salvadoras de la
verdad. "6
Dabney escribió estas palabras hace cien años ya, muchos
días antes del "evangelismo masivo" y
campañas demasiadamente organizadas. Si cien años atrás
ya el país estaba "regado otra vez por
encima con infieles, quienes han sido hechos tales por su propia experiencia
de excitaciones
religiosas espurias,"¿cuál debe ser la situación
hoy día? Esta es una pregunta seria para cada
Cristiano. Habiendo guiado a los hombres, aun sinceramente, a una esperanza
falsa, será una
condenación horrible para un Cristiano cuando estará
ante el Dios Todopoderoso.
La Regeneración Decisional Y Los Llamamientos al Altar
Uno puede leer miles de páginas de la historia de la Iglesia
Cristiana sin encontrar una sóla
referencia al "llamamiento convencional al altar" antes del siglo pasado.
La mayoría de los
Cristianos se sorprenden saber que la historia antes del tiempo de
Charles G. Fínney (1792-1875)
desconoce totalmente este tipo de "invitación." La práctica
de urgir a los hombres y a las mujeres
para hacer un movimiento fisico a la conclusión de un servicio
fue introducido por Finney en la
segunda década del siglo diecinueve. El Dr. Albert B. Dod, un
profesor de teología del Seminario
de Princeton en el tiempo del ministerio del Sr. Flnney, señaló
lo nuevo de la práctica y mostró que
este método era sin precedente histórico.
En su análisis de los Discursos de Finney Sobre el Avivamiento,
el Profesor Dod declara que uno
podrá buscar en vano todos los tomos de la historia eclesiástica
para encontrar un sólo ejemplo de
esta práctica antes de 182O.En su lugar, la historia nos dice
que cuando el evangelio era predicado
los hombres fueron invitados a Cristo, no para decidirse al final del
sermón si hacer o no una
acción fisica.
El Apóstol Pablo, el gran evangelista, nunca ha escuchado acerca
de un llamamiento al altar, pero
hoy día algunos consideran el llamamiento al altar ser una marca
necesaria de una iglesia
evangélica. En efecto, las Iglesias que no lo practican son
frecuentemente acusadas de no tener
preocupación por los perdidos. Ni Pablo ni Pedro nunca concluyeron
su predicación forzando
sobre sus escuchas la decisión de caminar o no caminar. No sólo
lo es con la historia Eclesiástica
entonces, sino con la historia Escrituraria también que el llamado
al altar está en conflicto.
Uno podría preguntar, ¿Cómo los predicadores del
evangelio por los previos mil ochocientos años
invitaban a los hombres a Cristo sin el uso del llamamiento al altar?"
Ellos lo hicieron de la misma
manera como lo hicieron los apóstoles y los otros testigos de
la Iglesia primitiva. Sus mensajes
están repletos con invitaciones para todos los hombres en todo
lugar a venir a Cristo.
Ciertamente se tiene que admitir que el primer sermón de la Iglesia
Cristiana no fue concluido con
un llamamiento al altar. Pedro en el Día de Pentecostés
concluyó su sermón con estas palabras:
"Sepa, pues, ciertisimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús
a quien vosotros crucificasteis,
Dios le ha hecho Señor y Cristo." Pedro paró. Entonces
el registro divino nos dice: "Al oír esto, se
compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
Varones hermanos, ¿qué
haremos?" (Hechos 2:36-37). Esta respuesta fue el resultado de la obra
del Espíritu de Dios, no de
apelaciones astutas o presión psicológica. Aquel día
los apóstoles presenciaron la conversión de
tres mil gentes.
C. H. Spurgeon Invitaba a los hombres a venir a Cristo, y no al altar.
Escúchele invitar hombres a
Jesucristo:
"Antes de salir de este lugar respire una oración ferviente a
Dios, diciendo, "Dios, sé propicio a mí,
pecador. Señor, necesito ser salvo. Sálvame. Invoco Tu
nombre... Señor, soy culpable, merezco
Tu ira. Señor, no puedo salvarme a mi mismo. Señor, quiero
tener un corazón nuevo y espíritu
justo, pero, ¿que puedo yo hacer? Señor, no puedo hacer
nada, ven y obra en mi el hacer Tu
buena voluntad.
Tú solamente tienes el poder, yo sé
Para salvar un miserable como yo;
¿A quién, o dónde podré ir
Si yo corriera de Ti?
Pero yo ahora desde lo más profundo de mi alma invoco Tu nombre.
Temblando, pero creyendo,
me entrego totalmente a Ti, Oh Señor. Confio en la sangre y
en la justicia de Tu amado Hijo. .
Señor, sálvame esta noche, por amor de Jesús."
Ve a tu casa solamente confiando en Jesús. "Me
gustaría ir al cuarto de indagación. Admito que a usted
le gustaría, pero nosotros no deseamos
ministrar a las pasiones de la superstición popular. Tememos
que en esos cuartos los hombres son
calentados para una confianza ficticia. Muy pocos de los que son supuestamente
convertidos en
estos cuartos de indagación salen bien. Ve a tu Dios enseguida,
aún donde te encuentras ahora.
¡Aférrate a Cristo, de una vez, antes de moverte una pulgada!"8
Las invitaciones tales como Spurgeon daba dirigiendo a los hombres a
Cristo y no hacia los
pasillos son necesitadas hoy dia. Los sermones de George Whitefield
eran largas invitaciones a los
hombres a venir a Cristo, no a un altar. Lo mismo se puede decir de
la predicación de Jonathan
Edwards, de los Reformadores y de los otros del pasado quienes han
sido bendecidos con una
cosecha de muchas almas usando los medios Escriturarios de invitar
a los hombres a Cristo.
Hoy día el llamamiento al altar llegó a ser el climax
y la culminación de una reunión entera. Muchas
estrofas de un himno usualmente se cantan durante cual tiempo toda
clase de apelaciones son
hechas al pecador para que camine por el pasillo, y se da la impresión
clara al pecador de que su
destino eterno depende sobre este movimiento de sus pies. Tal Como
Soy," el himno precioso
quizás más frecuentemente cantado para el llamamiento
al altar, fue escrito en 1836 por Charlotte
Elliot:
Tal como soy,
Sin más confianza que tu amor.
Ya que me llamas, acudí:
Cordero de Dios, heme aquí.
La frase, "Cordero de Dios, heme aquí." ha sido usada extensamente
para animar a la gente para
"venir" por el pasillo. Pero es significante que la Srita. Elliott
escribió el himno para los inválidos y
que apareció por primera vez en un himnario preparado especialmente
para ellos.9 Para la Srita.
Elliot, venir a Cristo no era caminar por un pasillo.
Aunque la mayoría que usa el llamamiento al altar reconocen que
venir a Cristo no es sinónimo de
venir al altar, ellos dan la impresión a los pecadores que el
primer paso en venir a Cristo es caminar
por el pasillo. Yo a
consentimiento sin desearlo está en conflicto directo con lo
que las Escrituras enseñan acerca de la
recepción de Jesucristo. En realidad, la clase de predicación
que trata atrapar a los pecadores
resulta mayormente en traer a la gente a la religión, no a Cristo.
¿Puede haber cualquier más
terrible resultado de un sermón que el traer a la gente a algo
otro que a nuestro Señor Jesucristo?
La predicación verdadera no es una estratagema astuta del hombre,
pero una demostración del
Espíritu de Dios, mientras la verdad de Dios es proclamada.
Nunca olvidaré escuchando al Dr.
David Martyn Lloyd-Jones ilustrando lo que la predicación verdadera
es con el recuento de la
predicación de George Whitefield en la iglesia de Jonathan Edwards:
Allí estaba el genio de Jonathan Edwards escuchando a Whltefield,
quien no era del mismo campo
profesional, por supuesto, desde el punto de vista del genio y de la
habilidad y sucesivamente. Pero
mientras él escuchaba a Whitefield, su rostro, dice whitefleld,
resplandecia. El rostro de Edwards
resplandecía y las lágrimas rodaban sobre su rostro.
Edwards estaba reconociendo esta nota
auténtica y autoritativa, esta predicación. Whitefield
estaba en el Espíritu. Edwards estaba en el
Espíritu, y los dos estaban acoplados juntos. la congregación
entera y el predicador eran uno en la
mano de Dios. Eso es predicación. ¡Qué Dios nos
ayude a practicarlo y experimentarlo!"11
La predicación de la cual estaba hablando el Dr. Lloyd-Jones
y de la cual el Nuevo Testamento
proyecta está muy removida de la treta fraudulenta usada en
muchas de las predicaciones
modernas. La predicación bíblica declara que los hombres
no son nacidos de nuevo por la
voluntad de la carne, ni por la voluntad del hombre, sino de Dios (Juan
1:13).
"La Regeneración Decisional" no trae a los hombres a Cristo de
ninguna manera más que la
Regeneración Bautismal. Es verdad que algunos son convertidos
bajo tal predicación, ero esto es a
pesar de los métodos falsos sados, no por razón de ellos.
La Biblia es en su declaración los de de
hombres que solamente pueden por ser acidos de nuevo. El arrepentimiento
verdadero y la fe
salvadora vienen por resultado del nacimiento nuevo y nunca son la
causa del gran cambio. El
arrepentimiento y la fe son los actos de los hombres regenerados, no
de los hombres muertos en
pecados (Ef. 2:1,5). Sin embargo, Dios no obra por nosotros; El no
cree por nosotros; y El
ciertamente no puede arrepentirse por nosotros, Él no tiene
pecado por el cual arrepentirse.
Nosotros necesitamos personalmente, a sabiendas y voluntariamente confiar
en Cristo por la
salvación. Ni estamos diciendo que los predicadores no deberían
urgir. ciertamente, deberían rogar
con los hombres que se arrepientan y crean. Cualquier predicación
que sólo repasa los hechos del
evangelio sin llamar a los hombres al arrepentimiento y a la fe en
Cristo como un Salvador
poderoso y misericordioso de pecadores no es predicación bíblica.
Los apóstoles enseñaron que Dios salva a Sus escogidos
a través de la locura de la predicación.
Todos los métodos nuevos diseñados por el hombre pueden
sólo llegar a ser bastante limitados de
este medio ordenado para convertir al pecador. La Iglesia debería
abandonar sus invenciones
camales y ser una vez más guiada por las enseñanzas de
las Escrituras si espera que Dios bendiga
sus esfuerzos y multiplique su cosecha. El medio Escriturario para
evangelizar es de predicar "a
Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero.
y para los gentiles locura; mas para los
llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios
y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:23,24).
La Regeneración Decisional Y La Teología
Si es reconocida abiertamente o no, hay ciertas presuposiciones doctrinales
que están debajo de
los métodos usados en el evangelismo. ¿Qué clase
de enseñanza, entonces, ha permitido que la
Iglesia se aleje del Cristianismo histórico y acepte estos Inventos
nuevos?
El nacimiento nuevo según nuestro Señor Jesucristo es
la obra soberana del Espíritu de Dios en el
corazón del hombre (Juan 3:8). Siendo en conflicto con la enseñanza
de Cristo, uno de los
antecesores de este evangelismo nuevo declara que "la Religión
es la obra del hombre." Esta es una
declaración sorprenden-te, especialmente ya que se encuentra
exactamente en la primer página de
Discursos sobre los Avivamientos de la Religión (Lectures on
Revivals of Religion), el más
influencíal de todos los escritos de Charles G. Finney.'1 2
La gran diferencia teológica entre el
evangelismo moderno y el evangelismo bíblico gira alrededor
de esta pregunta básica, si la religión
verdadera es la obra de Dios o del hombre. En su mejor lado, la doctrina
de "la Regeneración
Decísional" atribuye el nacimiento nuevo parcialmente al hombre
y parcialmente a Dios.
J. H. Merle d'Aubigne (1794-1872) en su historia de la Reformación en Inglaterra declara:
"Creer en el poder del hombre en la obra de la regeneración es
la gran herejía de Roma, y desde
ese error ha venido la ruina de la Iglesia. La conversión procede
de la gracia de Dios solamente, y
el sistema que atribuye parcialmente al hombre y parcialmente a Dios
es peor que el
Pelagianismo."13
Uno de los más grandes teólogos americanos, Charles Hodge
(1797-1878) también señala el
peligro de esta enseñanza:
"Ninguna doctrina más destructiva del alma puede ser mejor diseñada
que la doctrina que los
pecadores pueden regenerarse a si mismos, y arrepentirse y creer solamente
cuando se les place..
Así como es una verdad ambamente de las Escrituras y de la experiencia
de que el hombre no
renovado no puede hacer nada de si mismo para asegurar su salvación,
es esencial que él sea
traído a una convicción práctica de esa verdad.
Cuando así está convencido, y no antes, él busca
ayuda de la única fuente de donde puede ser obtenida."14
En ambas declaraciones anteriores el énfasis se pone sobre la
impotencia del hombre para ser
nacido de nuevo, y la necesidad para que Dios crea la vida. Es especialmente
en estas dos áreas
que la doctrina de "la Regeneración Decisional" se desvía
de la doctrina bíblica de la regeneración.
Esto nos trae a la cuestión fundamental de "la Regeneración
Decisional:" ¿Cual es la condición
espiritual del hombre?
¿Puede un hombre ser nacido de nuevo al contestar "sí"
a cierta serie de preguntas? ¿Puede un
hombre ser nacido "de lo alto" pasando al frente de un edificio? ¿Puede
un hombre llegar a ser un
Cristiano verdadero respondiendo a una invitación como un resultado
de ser atrapado de
improvisto? Su respuesta a estas preguntas será determinada
por su manera de ver la condición
espiritual del hombre. ¿Cual es el estado espiritual del hombre?
El gran teólogo Escosés de antaño Thomas Boston
(1676-1732) muy vívidamente llustró la
condición espiritual del hombre comparando a la persona inconversa
a un hombre en un pozo. El
puede salir del pozo una de las dos maneras: él podría
con mucho esfuerzo y dificultad escalar los
costados del pozo hacia afuera, que sería el camino de obras;
o, el podría coger la soga de la
gracia bajada por Cristo y ser sacado de su miseria. Sí, él
puede decidir a salir afuera por la soga
del evangelio, pero, ¡ay! el hombre no convertido está
muerto en el pozo y no puede valerse de
ningunas de estas maneras."15
El hombre está muerto espiritualmente en delitos y pecados y
no puede agradar a Dios (Ef. 2:1;
Rom. 8:8). Nuestro Salvador mismo proyectó la condición
del hombre como una de impotencia
total: "Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envió no
le trajere.. Ninguno puede venir a mí,
si no le fuere dado del Padre" (Juan 6:44,65).
Este estado de muerte y esclavitud al pecado no puede ser cambiado haciendo
una decisión o
caminando un pasillo. Un hombre no puede hacerse a si mismo un Cristiano.
Sólo el Espirltu de
Dios puede crear un hombre nuevo en Cristo. En su gracia Dios da a
los hombres corazones
nuevos. Solamente entonces ellos pueden voluntariamente arrepentirse
y creer en el Señor
Jesucristo. Dios mismo ha declarado esta verdad diciendo: "Os daré
corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra, y os daré un
corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,
y haré que andéis en mis estatutos..."
(Ezeq. 36:26,27). Jesucristo también claramente dijo: "Porque
como el Padre levanta a los
muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que
quiere da vida" (Juan 5:21).
la grandeza del poder de Dios en salvar a los pecadores puede ser vista
solamente contra el
transfondo de la condición desesperada del hombre. ¡Qué
gloriosa doctrina es la del nacimiento
nuevo para el pecador Impotente! ¡Qué la Iglesia regrese
a la doctrina bíblica para que así pueda
evangelizar otra vez para la gloría de Dios!
¡Cuán impotente culpable la naturaleza está tendida
Inconciente de su carga!
El corazón. no cambiado nunca podrá levantarse
Para la felicidad y para Dios.
La voluntad perversa, las pasiones ciegas,
En sendas de ruina extraviadas;
Razón, degradada. nunca puede encontrar
La senda segura y estrecha.
¿Puede alguna cosa, debajo de un poder divino,
La voluntad obstinada domar?
Es Tuyo, Salvador Todopoderoso. Tuyo
El formar el corazón de nuevo.
¡Oh cambia estos corazones miserables nuestros.
Y dales vida divina!
¡Entonces nuestras pasiones y nuestros poderes.
Señor Todopoderoso, serán Tuyos!
-Isaac Watts
¿Qué Debemos Hacer?
No es tiempo de permanecer en silencio; es tiempo de hablar claramente.
Hemos estado callados
por mucho tiempo, de alguna manera pensando que si nos oponemos a estas
prácticas no bíblicas
nosotros podríamos Impedir la obra buena del evangelismo, creyendo
que entre las multitudes de
"decisiones" haya algunas conversiones genuinas. ¡Pero con el
pasar de cada semana miles son
dírigidos a una esperanza falsa! los hombres son ordenados a
caminar por los pasillos cuando
deberían ser orientados solamente a Cristo. El alto llamado
a la predicación ha sido degenerado a
una serie de arterías y tretas fraudulentas. Estas prácticas
falsas han resultado por la perversión de
la doctrina bíblica. En medio de esta confusión oremos
para que Dios se plazca a revivir Su Iglesia
de nuevo. Este avivamiento puede solamente venir a través de
Cristo. Los hombres necesitan
volver de nuevo a Sus instrucciones para ser guiados, a Sus invitaciones
libres a los pecadores y a
la predicación de Su Evangelio. Solamente entonces nuestras
labores traeran gloría a Dios; y si
Dios permite, muchos pecadores serán convertidos para Su gloria.
TRADUCIDO por Pedro B. Durik