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VIDA GRACIA SOBERANA

Revivir~ Renovar ~ Restaurar ~ Reformar

Julio 2005                                                                                                                           #4

Lasaro Flores ~ P.O. Box 298 ~ Boling, TX 77420

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NOTA: Aunque usaré artículos de varios autores, esto no quiere decir que estoy de acuerdo totalmente con lo que han escrito. Pero después de haberlos leído, creo que algún beneficio puede ser derivado de ellos con respecto al Avivamiento y el Despertamiento Espiritual.

MI PROPÓSITO

Como lo ha dicho antes, yo creo que un Avivamiento Total envuelve a lo menos cuatro elementos, y ellos son, el Revivir, el Renovar, el Restaurar, y ahora para esta edición, el Reformar. En mis periódicos anteriores, ya he tratado con los primeros tres; así que ahora vamos a considerar que lo que quiere decir el Reformar en el contexto del Avivamiento. Será mi objecto de mostrar que el Avivamiento Verdadero no es simplemente sólo “algo” que ocurre en la area espiritual de un cristiano reincidente, sino que también es manifestado en la area práctica de uno que ha sido Revivido, Renovado, y Restaurado. Yo digo, que si uno experiencia los primeros tres, entonces definidamente la Reformación será experienciada en su vida. En otras palabras, el cristiano quien normalmente vivía y andaba en el Espíritu (Gálatas 5:25 – “Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu”), pero cuya vida ahora ha sido “deformada” por causa del pecado, será Reformado si es Revivido, Renovado y Restaurado. No hay ninguna cuestión acercas de ello: ¡Eso es todo de lo que es acercas del Avivamiento Verdadero! Es para asegurar que el creyente en el Señor Jesucristo vivirá según á la fe en él; porque como lo declara Colosenses 2:6: “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él”.

No obstante, es interesante que en la versión King James de la Biblia (es la Biblia que uso para escribir en inglés, y luego al traducir al español uso la Versión Reina-Valera) sólo halla la palabra “reformar” (Levítico 26:23), que significa ‘a castigar, literalmente (con golpes) o figurativamente (con palabras); de aquí a instruir’, y “reformación” (Hebreos 9:10), lo cual quiere decir ‘a enderezar enteramente, rectificacón, eso es, (especificamente) la restauración Mesiánica’. Estas definiciones vienen del diccionario del Hebreo y Griego de la Biblia. No obstante, la idea y el concepto de ser reformado está en la Biblia, como lo veremos. Pero tenemos que estár seguros que entendemos que en ser Reformado en el contexto de Avivamiento no es de implicar que uno tiene que reformar su vida para la justificación y la salvación delante de Dios, como hay aquellos que creen que uno tiene que cambiar su vida para que Dios los perdone de sus pecados. No, lo que queremos decir con ser Reformado es que un creyente verdadero quien ha recaído y cuya vida ha sido deformada, ‘torcida fuera de forma’ por causa del pecado, experienciará, por la gracia de Dios, Avivamiento y otra vez será Reformado, o ‘doblado para atrás a forma’, es a saber, ¡la Vida de Cristo será ahora más perfectamente manifestado en uno quien ha sido Revivido, Renovado, Restaurado, y Re-formado!

Ahora, no es la Vida de Cristo Jesús que está siendo Reformada; no, es la vida del creyente; en otras palabras, la vida práctica de un cristiano verdero. La Vida del Señor es siempre la misma__, nunca cambia, pero en el creyente quien cae en el pecado, aún aunque esa Vida es todavía la misma, no obstante, el cristiano mismo la deforma por no vivirla en el poder del Espíritu Santo, para que “el fruto del Espíritu”, es a saber, la “caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22,23), lo cual es la Vida del Señor Jesús, sea evidente en toda su pureza y perfección en la vida del creyente. En hecho, se nos dice en Gálatas 2:20 que esto ha de ser verdad en uno quien ha sido crucificado junto con Cristo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí”. Pero oh, ¡cómo deformamos esa Vida cuando nos recaémos al pecado! Déjame ilustrar: Hemos oído de veces cuando un niño ha nacido bien “normal”, pero luego algo pasó que causó al niño de ser deformado físicamente debido a alguna enfermedad. En hecho, había esta mujer en sus trientas, en quien se le formó un tumor que causó que fuera deformada fantásticamente que no podía hacer las cosas “normales” de la vida. Pero después de una cirugía complicada, su cuerpo era re-formada, de modo de hablar, porque hablando quirúrgimente, ¡ella fue “revivida”, “renovada”, y “restaurada”! ¡Note que su vida como una persona no es lo que era reformada porque ella era todavía la misma persona depués como antes! Era su cuerpo que era re-formada, lo cual que se podía ver como prueba de lo que le aconteció. Así que, hablando espiritualmente, hasta sus límites, esto es lo que pasa en la vida de un cristiano reincidente quien es Revivido, Renovado, y Restaurado.

En la vida de un cristiano reincidente, la “vida normal” como un creyente lleno del Espíritu no será más evidente. Eso será obvio, aún aunque el reincidente puede ír por los movimientos, siempre estará faltando la ESPIRITUALIDAD de ella. En otras palabras, el reincidente puede “fingirse” ESPIRITUAL, no obstante, habrá un testimonio que no es hecho en el Espíritu. Quizas podemos aplicar lo que el Señor mismo dijo en Mateo 12:33 – “Por el fruto es conocido el árbol”. Considere esto: Los discipulos primitivos manifestaban algo que podía ser dicho de ellos por sus perseguidores cuando “les conocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13). Verdaderamente es triste tener que decir que cuando callemos en el pecado y nos recaémos á “las cosas viejas” que habían de haber “pasado” (2 Corintios 5:17), será claro que no sólo no estamos andando con Jesús, pero no estamos pasando tiempo “con Jesús”. Sí, podemos hacer todas las “cosas cristianas”, pero honestamente tenemos que admitir que la dulzura, la belleza, la mansedumbre, y el amor de nuestro precioso Salvador estará faltando en ellas. Oh, ¡cómo en tiempos tenemos que clamar con Pablo como escribío á los de Gálatas: “Hijitos míos, que vuelvo otra vez á estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros(4:19)!

A este tiempo, vamos ahora hacer tres observaciones con relación á lo que es Reformado en un cristiano reincidente quien ha sido Revivido, Renovado, y Restaurado. Primero, su modo de pensar será Reformado. Se nos dice que todo regenerado y justificado y santificado creyente en el Señor Jesucristo tiene “la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16). Entonces, esto quiere decir que nuestro pensar ha de ser, o será, consistente con la manera como el Señor nuestro pensaba si “andamos...en el Espíritu” porque “vivimos en el Espíritu” (Gálatas 5:25). Por lo tanto, sigue que “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto” pensaremos (Filipenses 4:8); porque “los pensamientos de los justos son rectitud” (Proverbios 12:5). Pero la reincidencia deforma nuestro pensar de modo que ya no son los pensamientos de Dios (cp. Isaiás 55:8); y podrá ser dicho que puede llegar hasta el punto que declara el Salmista: “No hay Dios en todos sus pensamientos” (10:4). Así que, el reincidente quien se ha “conformado á este siglo” en su pecado necesita de ser “reformado por la renovación de (su) entendimiento” (Romanos 12:2). Simplemente esto quiere decir que la vida del reincidente tiene que ser “reformado” de la manera que está viviendo, y esto por tener su pensar cambiado, o Reformado. Pero otra vez, ¡esto sólo puede acontecer si el reincidente es Revivido, Renovado, y Restaurado!

Secundariamente, su modo de hablar será Reformado. El Señor nuestro nos dice que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Antes de la conversión, el corazón del pecador está lleno de sus propios caminos; y así el reincidente: “De sus caminos será harto el apartado de razón” (Proverbios 14:14). Como resultado, el lenguaje suyo es mundano y carnal, y puede ser grosero y “sucio”. Aún la persona religiosa no regenerada, cuyo lenguaje puede ser cortés, es impío, porque no es “con gracia, sazonada con sal” (Colosenses 4:6). Pero en la conversión, se nos es dada “el labio limpio, para que todos invoquen el nombre de Jehová...” (Sofonías 3:9), una modo de hablar que es santo, puro, celestial, espiritual, y agradable; y especialmente que es muy distinto del mundo y de la gente religiosa; porque verdaderamente pueden decir con el Salmista: “La hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y tus hechos maravillosos, hablaré” (145:5). ¡Esto, amado pueblo de Dios, es el “hablar normal” para el cristiano espiritual! Pero cuando comienza la reincidencia, el lenguaje es deformado. Aún cuando el reincidente habla usando el “lenguaje cristiano”, se oye duro y frío porque no es sazonada con gracia, sino manchada con el pecado. Pero oh, ¡Aleluya!, cuando viene el Avivamiento al reincidente, nuestro Dios gracioso pone “luego en (su) boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios” (Salmo 40:3); y otra vez (Reformado) comenzará a “ofrezcer por medio de (Cristo Jesús) á Dios siempre sacrificio de alabanza, es á saber, fruto de labios que confiesen á su nombre” (Hebreos 13:3).

Terceramente, su modo de hacer las cosas será Reformada. El nombre cristiano simplemente quiere decir ser un seguidor de Cristo. Por lo tanto, en ser un seguidor de Cristo es de andar en Sus pisadas, como el apóstol Pedro nos dice que “para esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas” (1 Pedro 2:21); y como ha aún el apóstol Juan nos dice en su primera epístola: “El que dice que está en él, debe andar como él anduvo” (2:6). ¿Qué significa para nosotros de como el Señor Jesús anduvo sino de “hacer las cosas” como Él las hizo? En experienciar la salvación por Su gracia venimos a ser Su discipulos, lo cual es aprender de Él y en seguirle. Lo que normalmente hacíamos como un pecador perdido ya no las “hacemos” porque “el Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz:...nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:12,13); y así que ahora “hacemos las cosas” que Él nos manda que haguemos (cp. Lucas 6:46 – “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?”). Pero en la reincidencia esto ya no es verdad porque ahora queremos hacer lo que queremos; y esto como “también vivíamos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos” (Efesios 2:3). Una vez que el cristiano se cae en ese estilo de vida, ¡no es maravilla que su modo de hacer las cosas tiene que ser Reformada! Pero esto sólo puede acontecer si es Revivido, Renovado, y Restaurado. Aquí es en donde “el Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10) tiene que entrar; de otra manera, continuaremos en nuestra condición recaída. Pero una vez que la gracia en Avivamiento nos trae á Dios, ¡definitivamente nuestras vidas serán Reformadas! Otra vez haremos las cosas en Cristo, por Cristo, y para Cristo.

Otra vez, permitame enfatizar esto: No nos estamos referiendo a una Reformación prior a la conversión, sino a una Reformación que es el resultado de ser Revivido, Renovado, y Restaurado; y esto sólo puede ser cierto para un cristiano verdadero quien se ha recaído al pecado, y en hacerlo, ha deformado su profesión cristiana. La razón que quiero hacer esto claro es porque no estamos hablando acercas de una experiencia de salvación, sino de voltear atrás, o el regreso, de un hijo de Dios, quien se ha descarriado del “hogar” debido a la desobediencia y la rebeldía. Pero, por la gracia de Dios, Él nos ha traído a nuestros sentidos, y volteado nuestros corazones atrás a Él, y hemos sido volteados (Lamentaciones 5:21 – “Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio”). Por lo tanto, ¡la Reformación a la cual nos estamos referiendo es la Vida de Cristo que otra vez es “evidenciada” en nuestras vidas por causa de una Avivamiento total y verdadero!

Pero es triste en decir que demasiado muchos cristianos tratan de hacer el Avivamiento semejante a una resolución del Año Nuevo. En mucho de los tal llamados “servicios de avivamiento” de hoy en día, me parece que los cristianos reincidentes son llamados a una reconsagración a Cristo con utilizar “invitaciones”, o ruegos, que juegan a las emociones o sentimientos. Como consecuencia, muchos pasan al frente al “llamado del altar” y prometen de “reformar” sus vidas para Cristo. En otras palabras, han sido “tocados”, y ahora han “resolvido” de mejorar sus vidas cristianas.

Pero eso es no Avivamiento. Mira, el Avivamiento es una obra de gracia por Dios. No tenemos que promete cualquier cosa a Dios, o hacer una “resolución” que vamos hacer mejor. Si algo, TODO lo que tenemos que “hacer” es responder en arrepentimiento y en fe a Su gracia; “Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). La gracia es la fuente de donde fluye todo lo que necesitamos, no sólo para nuestra salvación, pero también el Avivamiento; y esta Gracia es más que suficiente, no sólo para Revivirnos, y Renovarnos, y Restaurarnos, pero también para Reformarnos. Considere el poder de la Gracia, como lo expresa Pablo en 1 Corintios 15:10 – “Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fué conmigo”. Aún en los más débiles de tus momentos, la Gracia suplirá las fuerzas que necesitas: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo. Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso” (2 Corintios 12:9,10).

Ahora en cerrar, déjame hacerlo con estas palabras: Puedes estár seguro de una cosa: Si Dios te Revive, te Renueva, te Restaura, y te Reforma, será real porque es Dios que lo está haciendo, y no el hombre. Así que, para no recaér otra vez, “creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18), y diariamente recibe de Él “gracia sobre gracia” (Juan 1:16). Quédate cercas a Él por mucha oración y andando por fe en Él. Venga lo que venga, puedes andar sobre las aguas por medio de las tempestades de las tentaciones, y no resbalar atrás en las profundidades del pecado, si guardas “puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús” (Hebreos 12:2). ¡Aleluya! Amén. 

POR QUÉ EL AVIVAMIENTO ES TODO DE GRACIA 

“Yo medicinaré su rebelión, amarélos de voluntad: porque mi furor se apartó de ellos” (Oseas 14:4) 

Sólo podemos esperar por un Avivamiento si Dios de Su buena voluntad quiere de enviarnos uno. Tenemos que mirar a Su misericordia y gracia para que la promesa de nuestro texto sea verdad para nosotros. Tristemente, hay aquellos alrededor de nosotros que insisten que si hemos de tener un Avivamiento tenemos que hacer algo acercas de ello. En hecho, a lo menos desde los tiempos de Carlos Finney, la idea general ha sido que depende en nosotros para traér Avivamiento..., que depende en nosotros para iniciar todo lo necesario para hacerlo. Me parece que esto es la idea costumbrada de lo que generalmente casi todos creen acercas del Avivamiento. Podemos ver esto cuando las iglesias sientan ciertos días del año para servicios especiales de Avivamiento e invitan a un evangelista particular, o popular, para que sea el predicador “avivatista”. También, un cierto alcance es promovido durante estos servicios particulares; y de lo que yo he visto recientemente es preparado para las “emociones y sentimientos” de la gente. Pero tristemente, la clase de servicios de avivamiento que son muy común hoy en día muy raramente producen algún Avivamiento, o Despertamiento Espiritual, en el sentido verdadero de la palabra. Bromeando, muchos dicen que después de los servicios de avivamiento el predicador se llevó el avivamiento cuando se fué.

Ahora, nuestro texto lo hace muy claro que el Avivamiento es por Dios___, que Él restaura a los reincidentes de vuelta a Él, y es porque Él quiere de hacerlo. Primero, note lo que Él dice, “Yo medicinaré su rebelión”. Esto confirma lo que dije al principio, que nuestra única esperanza  para el Avivamiento es que Dios se agrade de enviarnos uno; y ya que no podemos sanar nuestra reincidencia, tenemos que mirar a Su gracia para nuestra sanidad espiritual de nuestros pecados. Aún David reconoció que el Avivamiento depende sobre la gracia de Dios cuando ora: “¿No volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se alegrará en ti?” (Salmo 85:6). También, el profeta Habacuc ora: “Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia” (3:1). ¿Por qué tenemos que mirar a Dios para el Avivamiento? Simplemente porque Él es el Único quien tiene el poder para darnos uno. La reincidencia no es simplemente tener un resfriado, o una fiebre pequeña. La reincidencia es muy seria; y puede ser terminal. Sí, podemos decir que la reincidencia es como un cancer incurable, o aún la lepra. Entonces, eso quiere decir que uno quien tiene cancer o la lepra tiene que mirar afuera de sí mismo para la sanidad. Por lo tanto, el reincidente tiene que mirar a Dios por ella.

Creo que podemos ver a Mateo 8 como un ejemplo de esto. Allí vemos a un leproso que viene al Señor Jesús, lanzandose a sí mismo sobre Su misericordia y gracia, cuando dijo: “Señor, si quisieres, puedes limpiarme” (v.2). Note que el leproso no presumó en la misericordia del Señor, sino también en Su gracia. El Señor podría haberlo dejado como estaba, pero le dijo al leproso: “Quiero; sé limpio” (v.3). ¿No es esto lo que promete en nuestro texto: “Yo medicinaré su rebelión”?Oh, ¡como necesitamos recordar que “Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias” (Salmo 103:3), y quien “Confortará mi alma” (23:3)! Tenemos que asegurar que guardamos esto en cuenta: ¡Él es nuestra ÚNICA ESPERANZA, de otra manera estamos PERDIDOS! Anna nos dice en 1 Samuel 2:6 – “Jehová mata, y él da vida: El hace descender al sepulcro, y hace subir”; o como Él mismo dice en Deuteronomio 32:29 – “Yo hago morir, y yo hago vivir: Yo hiero, y yo curo”. En otras palabras, Él es el ÚNICO quien nos puede Avivar y sacarnos de la sepultura de la reincidencia. Sabiendo esto, ojalá que oremos como el Salmista: “Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado” (Salmo 41:4); porque Él también promete en Jeremías 3:22 – “Convertíos, hijos rebeldes, sanaré vuestras rebeliones”. Así que nuestra respuesta sea: “He aquí nosotros venimos á tí; porque tú eres Jehová nuestro Dios” (mismo versículo).

Secundariamente, notamos que también dice: “Amarélos de voluntad”. ¿Que movería a Dios para amarnos, no sólo cuando estabamos perdidos y muertos en nuestro pecados, pero aún ahora como Su hijos cuando nos recaemos en el pecado? ¿No tendría toda razón para simplemente lanzarnos en el infierno por despreciar Su amor y a Él? Por supuesto, si tiene, ¡sino fuera por Su Gracia Admirable! Note otra vez, Él dice: “Amarélos de voluntad”. No es que simplemente los AMA, ¡sino que lo hace DE VOLUNTAD (gratuitamente)! Amados, eso quiere decir que no hay absolutamente nada que recomiende, o haga al reincidente atractivo, para que Dios lo ame aparte de Su gracia. Pero a pesár de todo lo que el reincidente hace, or ha hecho, Él promete de amarlos “de voluntad”. Las palabras “de vountad”  son de la palabra Hebrea que quiere decir que es un amor “espontáneo”; en otras palabras, es un amor “voluntario”, o que “origina de sí mismo”, es a saber, de Dios. Oh, alabado sea Dios que Él “es amor” (1 Juan 4:8,16); y porque ÉL ama “á los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin” (Juan 13:1) “con amor eterno” (Jeremías 31:3), de que absolutamente nada los “podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39). ¡¡¡Aleluya!!!

Entonces, esto quiere decir ya que Dios ama a Su pueblo “de voluntad”, ¡el Avivamiento será TODO DE GRACIA! Él hará TODO lo que es necesario, y suplirá TODO lo que se necesita para Revivir, para Renovar, para Restaurar, y para Reformar a Su santos quienes se han recaído al pecado. Considere lo que le dice a Su pueblo reincidente referido como a Ephraim: “¿Cómo tengo de dejarte, oh Ehpraim? ¿he de entregarte yo, Israel? ¿cómo podré yo hacerte como Adma, ni ponerte como á Zeboim? Mi corazón se revuelve dentro de mí, inflámanse todas mis conmiseraciones. No ejecutaré el furor de mi ira, no volveré para destruir á Ephraim...” (Oseas 11:8,9). Aún aunque “está (su) pueblo adherido á la rebelión contra (él)” (v.7), y merecen de ser castigados como Adma y Zeboim (ciudades que fueron destruídos con Sodoma y Gomorra), todavía podemos ver el corazón de Dios en Su Amor, y Gracia, y Misericordia hacia Su pueblo rebelde que no los destruirá. Por lo tanto, podemos decir con toda certeza que Él “con cuerdas humanas..., con cuerdas de amor” (v.4) los traerá atrás a Él en Avivamiento Total. Amén.

Terceramente, notamos otra cosa que Dios dice: “Porque mi furor se apartó de ellos”. Uno de los conceptos más tristes que he oído y leído de otros acercas de Dios es que por que Dios es amor y misericordioso, Él nunca se enojará con Su pueblo; y si se enoja, lo pintan como uno quien “guiña el ojo” y le dice al pecador, “Oh, Yo entiendo, sólo estás siendo humano”. Pero, amados, lee las Escrituras: Dios si se enoja con Su pueblo; hay muchos ejemplos de esto. “Y el furor de Jehová se encendió en Israel, é hízolos andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fué acabada toda aquella generación, que había hecho mal delante de Jehová” (Números 32:13); “Porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; porque no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la haz de la tierra” (Deuteronomio 6:15); “Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros(Salmo 85:4); “Sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo. Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo” (Hebreos 10:30,31). ¿Por qué oraría David: “JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira” (Salmo 6:1); “No escondas tu rostro de mí, No apartes con ira á tu siervo: Mi ayuda has sido; No me dejes y no me desampares, Dios de mi salud” (27:9)?

Sí, Dios se enoja con Su pueblo, y los castiga; y en veces severamente. No es sólo un golpecillo cariñoso en la mano como algunos tratan de implicar. Todavía, en Su misericordia en no tratar con nosotros como lo merecemos, Él quita de nosotros Su enojo. Como el profeta Miqueas dice: “¿Qué Dios como tú, que perdonas la maldad, y olvidas el pecado del resto de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque es amador de misericordia” (7:18); y también; “Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía: Y abundó para apartar su ira, Y no despertó todo su enojo(Salmo 78:38). Cada uno de nosotros debemos de poder decir con el Salmista: “No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; Ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados” (103:10). ¿Por qué? Porque en Su misericordia no nos ha dado lo que merecemos, sino que en Su gracia nos ha dado lo que no merecemos; y eso es, en ser perdonados de nuestra reincidencia porque se acuerda que “nos hizo aceptos en el Amado” (es a saber, en Su Hijo, el Señor Jesucristo), “En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia” (Efesios 1:6,7).

Ahora, en cerrar, déjame decir esto: La promesa maravillosa de nuestro texto no es separado de la oración. Note en Oseas 1:1,2, lo que se le dice al pueblo de Dios: “CONVIÉRTETE, oh Israel, á Jehová tu Dios: porque por tu pecado has caído. Tomad con vosotros palabras, y convertíos á Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y daremos becerros de nuestros labios”. Amados, no puedes separar el Avivamiento Verdadero de la Oración del reincidente. Pero entienda que nuestro deseo para Orar también viene de la Gracia de Dios, eso es, porque es el “espíritu de gracia y de oración” (Zecarías 12:10) que es derramado sobre el pueblo de Dios que los mueva a orar. Por lo tanto, en ser convencidos de nuestro pecado (“porque por tu pecado has caído”), somos traídos a orar en confesión y quebrantamiento (“Quita toda iniquidad, y acepta el bien”) para el perdón de nuestros pecados y para ser restaurados en nuestra relación á Él; o como algunos dicen que puede significar, “de recibirnos para atrás para nuestro bien”, o “toma el bien que nos haz dado para Tu gloria”. De cualquier manera, nuestro Dios recibirá TODA LA GLORIA, como es entendido por, “y daremos becerros de nuestros labios”. ¡Le alabamos por las riquezas de Su gracia derramadas sobre nosotros en un Avivamiento Total!

Así que, pueblo amado de Dios, vamos a empezar de orar como nunca hemos orado antes para que nuestro Dios venga a ser como dice á Su pueblo, “Yo seré á Israel como rocío” (Oseas 14:5) para que lo siguiente sea verdad de nosotros: “Él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva, y olerá como el Líbano. Volverán, y se sentarán bajo de su sombra: serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid: su olor, como de vino del Líbano” (vv.5-7). Que “el Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10) nos conceda por “el Espíritu de gracia” (Hebreos 10:29) de recibir “gracia sobre gracia” (Juan 1:16) de la plenitud de Jesucristo. Amén.

 

LAS EVIDENCIAS DE UNA CONDICIÓN RECAÍDA

Del libro Revival

Por Richard Owen Roberts

Traducido por Lasaro Flores

 

Cristianos recaídos son evidentes por dondequiera. Ellos están en las iglesias y afuera de las iglesias. Ellos están en los asientos y en el púlpito. Están en las juntas y fastidiados. Están en las comisiones y enseñan en la Escuela Dominical. Los reincidentes parecen ser más numerosos que los rectos y la influencia de ellos por todo el mundo es vastamente más profunda. Mientras no todos los reincidentes manifiestan los mismos rasgos, las evidencias de la condición de ellos no son dificultosos para precisar. Las siguientes características merecen nuestra atención seria.

5. Cuando los servicios de la iglesia pierden sus deleites, probablemente una condición recaída existe. El reciente convertido halla la participación en los servicios de la iglesia un estremecer de gusto y un gozo. Nunca piensan que se cansarán de esas nuevas bendiciones discubridas. El cantar de cada himno es una experiencia de ser recordada. El oír de las Escrituras leídas publicamente son un deleite puro. Se sientan a la orilla de sus asientos para oír el sermon y casi no pueden hallar palabras para dar gracias al predicador por su contribución inmensa a sus vidas. No contentos en venir solo en los domingos por las mañanas, ellos aun enfadan a los ancianos por su presencia en toda junta declarada de la iglesia. Luego la reincidenica entra. "¿Qué le ha pasado al predicador'" ellos piensan. "¿Cómo ha perdido su fuego? ¿Por qué parecen que los himnos animadores ahora parecen ser tan lentos?" Aun las Escrituras han perdido su filo cortante. El recaído ahora halla difícil para asistir aun los servicios el domingo por la mañana. El acercarse afectuoso del pastor y de la gente ahora parece ser entremetidos. En vez de arriesgar una conversación incomoda con un diacono demasiado celoso, el recaído pronto se sale de los servicios y se va a casa, hambriento espiritualmente y descontento. No hallando ninguna ayuda en tal iglesia, él abandona la asistencia de todo o busca una iglesia donde los recaídos son más cómodos.

(Será Continuado)

EL LLAMADO DE LA ORACIÓN EXTRAORDINARIA PARA EL AVIVAMIENTO

por ERROLL HULSE

Traducido por Lasaro Flores
VIDA GRACIA SOBERANA


En cuanto a la oración perseverante y ferviente, el profeta Isaías escribió, "Sobre tus muros, oh Jerusalem, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no ceséis, ni le deis tregua, hasta que confirme, y hasta que ponga á Jerusalem en alabanza en la tierra" (62:6-7). El avivamiento es una realidad acercas de la cuál no debemos de darnos descanso, hasta que Él venga y haga Su iglesia la alabanza de  toda la tierra.

La Necesidad Desesperada

Por toda la historia, la iglesia ha sido avivada y engrandecida mediante los derramamientos del Espíritu. Jonatán Edwards, un líder en el Primero Despertamiento Grande, escribió, "Podrá ser observado que, desde la caída del hombre hasta el día nuestro, la obra de la redención en su efecto ha sido principalmente mantenida por derramamientos reparables del Espíritu de Dios...en sazones especiales de misericordia. Sin visitaciones extraordinarios y periódicos de Dios, inevitablemente la iglesia se degenera.

Casi un siglo ha pasado desde que la iglesia ha experienciado un avivamiento diseminado. Aunque el evangelio se a adelantado en muchos lugares y naciones que antes en cualquier tiempo, la iglesia enfrenta derrota en muchas maneras. Estadísticas resplandecientes nunca pueden medir la clima espiritual de la iglesia.

En la generación nuestra hemos sufrido en creciente de la impotencia y el letargo espiritual. Hay un porcentage alto de cristianos tíbios y débiles en las iglesias occidentales quienes evidencian poco interés en crecer en la gracia y el conocimiento. La iglesia podrá estár en bullicio con la actividad y al mismo tiempo estár infiltrado y penetrado con el pensar y el hacer del mundo. Es en veces el caso que las formas nuestras de culto camuflajen una condición espiritual muerta.

Hoy en día la iglesia por todo el mundo está estrugando. El impacto de nuestras iglesias sobre el estado espiritual del mundo ha sido, con todo muy pocas excepciones, mínimo. El esfuerzo misionero entre nosotros es débil. Los enemigos del evangelio están ganando el habla en casi toda area en el mundo.

Nuestra necesidad eminente es para que el cielo nos envíe avivamientos de la clase que han adornado la historia de la iglesia. Nada menos que la obra poderosa del Espíritu Santo en una scala masiza satisfacerá  la pobreza espiritual desesperada de nuestra edad, y quitar las tinieblas groseras que cubre las naciones. Sólo la manifestación de Dios en medio de Su pueblo puede dar la victoria a la iglesia, haciendola "alabanza en la tierra" (Isaías 62:7).

Los Medios Divinos

¿Qué debemos de enfatizar en tales circunstancias espiritualmente degeneradas? ¡Oración! Este es el medio principal en el avance de toda de la obra del Señor, y especialmente en el avivamiento.

Jonatán Edwards comenta que cuando Dios tiene algo muy grande de cumplír para Su iglesia, es Su voluntad que debe de ser precedida por las oraciones extraordinarias de Su pueblo, citando de Ezequiel 36:37 - "Aun seré solicitado de la casa de Israel, para hacerles esto." Es revelado en Zacarías 12:10 que, cuando Dios está para cumplír grande cosas para Su iglesia, Él lo comenzará con un derramamiento reparable del "espíritu de gracia y de oración". Es la constitución invariable del reino del cielo que las bendiciones de grande magnitud no son impartidas sino a las oraciones de la urgencia más profundas. 

La historia demuestra este principio. El precursor común a los avivamientos ha sido la oración predominante. El Pentecostés, el cual era el primer avivamiento cristiano, era después de diez días de la oración intensa caractizada por una unidad de todo corazón (Hechos 1:14, "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego..."; 2:1-4. "Y como se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen".

Antes del Segundo Despertamiento Grande (los últimos de los 1850's), Jeremías Lamphier llamó por una junta de oración en el centro de Nueva York. Dentro de seis meses, 10,000 hombres de negocios estaban orando por una avivamiento, y dentro de dos años casi 2,000,000 de gente fueron añadidas a las iglesias.

El mismo modelo es hallado antes del avivamiento de 1859 en Ulster de Irlanda. Santiago McQuilkin  y otros tres empezaron a juntares en una escuela cada semana para oración y estudio Bíblico. Se guardaban cálidos con brazados de turba que levantaban en camino a la escuela cada viernes al anochecer. Mientras la turba calentaba sus cuerpos, el Espíritu encendió el fuego en sus corazones. Al fin de 1858, los participantes en la junta de oración habían crecido hasta cincuenta. La intercesión sin distracción por otros asuntos era hecha por un derramiento del Espíritu Santo sobre a sí mismos y el país. Sus oraciones, y posiblemente muchos otros, fueron contestadas maravillosamente en 1859 cuando un estimado 100,000 eran añadidas a las iglesias en Ulster.

Estas cuentas y muchas otras ilustran a la oración como el génesis de avivamiento. El comienzo de un tiempo de avivamiento es invariablemente marcado por el avivar de las juntas ordinarias de oración, resultando en una
vitalidad nueva, más participación, más sentido de la presencia del Espíritu Santo, y más unción en la intercesión.

Por lo tanto, en tiempos de una falta especial y de la debilidad de la iglesia, hay una autoridad histórica y bíblica en acudir a la oración extraordinaria para avivamiento. ¿No es la falta de poder y la apatía espiritual en la iglesia hoy en día un crisis que llama por la oración urgente?

De todos modos, tenemos que reconocer que la oración es un don espiritual, es algo que no puede ser arteficiado artificialmente o regimentado. No debemos de pensar que podemos organizar la oración como si estuviermos en control. La misma habilidad para orar con unción y fe es dado por el Espíritu Santo, y aunque esa actividad ampliamente precede el avivamiento, también la oración es una parte íntegra de avivamiento.

Siervos Fieles

Mientras hay tiempos cuando nuestras oraciones pueden ser general o aún ser gemidos inefables, también es importante en ser específico. Orando por un despertamiento espiritual tiene que ser informado, en utilizando recursos tales como el Operation World (Mundo de Operación), por Patrick Johnstone. Las  juntas de oración para el avivamiento han de ser combustiblecidos con información fechada de lo presente y revelante para peticiones inteligentes. No debemos de confinar nuestras intercesiones para nuestra propia iglesia o denominaciones o nación, sino debemos de interceder por un despertamiento espiritual mundial.

Nuestras oraciones son reales sólo si las vivimos. Mientras seriamente buscamos a Dios para avivamiento, no debemos de abandonar las tareas esenciales de la iglesia; predicando la verdad, el evangelismo y un interés vital en, y un apoyo, por las misiones. Debemos de orar por un avivamiento en el contexto de una obra fiel. (1 Corintios 15:58 - "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano"). Son aquellos quienes laboran duros en el evangelismo quienes pueden orar más fervientemente por un despertamiento espiritual.

La ausencia de un avivamiento no es escusa para discontinuar nuestros esfuerzos activos misioneros e evangelísticos. La noción que nada de valor puede ser hecho hasta á un avivamiento puede llevar a un letargo de la clase más peor. Jesús promete estár con nosotros en nuestros esfuerzos hasta al fin del mundo, avivamiento o nno avivamiento. Toda oración por un avivamiento tiene que ser acompañado con la fidelidad en cumplír la comisión, la cual es obligatorio sobre todos nosotros, de alcanzar a todos tan efectivamente que puedamos con el evangelio.

No Te Quedes Silencio

Deja que la necesidad desesperada para avivamiento - la condición espiritual empobrecida de la iglesia, las tinieblas del mundo - penetra nuestras almas. Ojalá realizemos profundamente el poder prevalecente de la oración. Deja nuestros anhelos y deseos fervientes para la manifestación del reino de Cristo sobreabunde en la intercesión extraordinaria, con clamores por una misericordia especial. Jonatán Edwards escribió, "No hay ninguna manera que cristianos en una capacidad privada pueden hacer tanto para promover la obra de Dios en avanzar el reino de Cristo, que como por la oración."

No debemos de esperar el avivamiento que venga fácilmente y rápidamente. No te desanimes si los resultos no son inmediatos; el avivamiento es el prerogativo de Dios. Como se ha agradado Dios en manifestar especialmente Su gloria en el pasado y en el presente en algunos países, ojalá que seamos inspirados en perseverar de clamar, "¿No volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se alegrará en ti?" (Salmo 85:6).

Cuando la visión de la gloria de Cristo, demostrada en la salvación de las almas, viene a ser un deseo intenso en nuestros corazones, ese es especialmente el tiempo cuando tenemos que orar con fervor por un derramamiento del Espíritu Santo en avivamiento. "Por amor de Sión no callaré, y por amor de Jerusalem no he de parar, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salud se encienda como una antorcha" (Isaías 62:1). Te imploro que tu seas el quien, en nuestro día desesperado, busques persistentemente e urgentemente al Señor con la oración extraordinaria por una despertamiento espiritual diseminado, que la gloria de Dios sea magnificada en Su iglesia y en todo el mundo.


Erroll Hulse es el editor de "Reformation Today" (Reformación De Hoy) y vive en Leeds, Inglaterra. Él es el autor de númerosos libros, incluyendo un libro sobre el Avivamiento entitulado "Give Him No Rest" (No Le Des Descanso) (EP, 1991). Él viajea internacionalmente hablando en las iglesias y conferencias, animando el recubrimiento doctrinal y la oración para el despertamiento.

Artículo tomado de: Revival Commentary, Vol. 2, No. 1

Publicado por: International Awakening Ministries, P.O. Box 232 -- Wheaton, IL 60189

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UNA INVITACIÓN PARA SALVACIÓN

Para que uno pueda experienciar Avivamiento, primero necesitan tener Vida, de otro modo están “muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1) y “ajenos de la vida de Dios” (4:18). Si no has “naci(do) otra vez” (Juan 3:3,7), entonces no tienes la Vida de Cristo en ti según a 1 Juan 5:12 – “El que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida”. Si esto es verdad de ti, entonces no necesitas Avivamiento sino la Salvación para que tengas Vida.

Puedes obtener esta Vida en Cristo Jesús por creer en Él; porque “este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo” (v.11). Al momento que un pecador muerto espiritualmente cree en Él, “mas pasó de muerte á vida” (Juan 5:24). ¿Es esto verdad de ti en éste mismo momento?

Si no, entonces, “arrepentíos, y creed al evangelio” (Marcos 1:15). Mira sólo al Señor Jesucristo; porque Él sólo murió en la Cruz para salvar a los pecadores y para darles vida eterna. ¡La prueba de esto es que Él resucitó de los muertos y está VIVO! Por sólo la fe confía en Él para tu salvación, y “sed persuadido” que es sólo por TODO DE GRACIA que Dios te salvará. Amén.

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