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"Take Heed"
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La Iglesia Verdadera por El Obispo J.C.
RYLE D.D. (Primero Obispo de Liverpool) |
Traducido por Lasaro Flores
Ministerio Todo De Gracia
¿En
dónde está la
única Iglesia verdadera? ¿Semejante a que es ésta
única Iglesia verdadera? ¿Qué son las marcas por
las cuales esta única Iglesia verdadera puede ser conocida? Tu
bien podrás preguntar tales cuestiones? La única Iglesia
verdadera es compuesta de todos los creyentes en el Señor
Jesús. Es compuesta de todos los eligidos de Dios - de todos los
hombres y las mujeres convertidos - de todos los cristianos verdaderos.
En cualquiera que podemos discernir la elección de Dios el
Padre, la rociadura de la sangre de Dios el Hijo, y la obra
santificadora de Dios el Espíritu, en esa persona vemos un
miembro de la Iglesia verdadera de Cristo.
Esta es
la única Iglesia que posee la verdadera santidad. Todos sus
miembros son santos. Ellos no son meramente santos por la
profesión, santos en nombre, y santos en el juicio de la
caridad; todos ellos son santos en los hechos, en las acciones, y en la
realidad, y la vida, y la verdad. Todos son más o menos
conformados á el imagen de Jesucristo. Ningún hombre
impío pertenece a esta Iglesia.
Esta es
la única Iglesia la cual es verdaderamente católica. No
es una Iglesia de alguna nación o de una gente: Sus miembros
serán hallados en cada parte del mundo donde el Evangelio es
recibido y creído. No es contenida entre los límites de
algún país, o encerrada entre el límite de
algún gobierno exterior o de formas particulares. En ella no hay
ninguna diferencia entre el Judío y el Griego, entre el
blanco y el negro, entre los Episcopales y los Presbiterianos - sino la
fe en Cristo es todo. Sus miembros serán recogidos desde el
norte, y el sur, y el este, y el oeste,en el último día,
y serán de cada nombre y lengua - pero todos unos en Jesucristo.
Esta es
la única Iglesia la cual es verdaderamente apostólica.
Ella es edificada sobre el fundamento puesto por los Apostoles, y
sostienen las doctrinas que ellos predicaban. Los grandes objectos
á los cuales sus miembros toman punta, son á la fe
apostólica y á la practica apostólica; y ellos
consideran al hombre quien habla de seguír á los
Apostoles sin poseer estas dos cosas de ser no más mejor que "metal que resuena, ó
címbalo que retiñe" (1 Corintios 13:1).
Esta es
la única Iglesia la cual es cierta que permanecerá hasta
el fin. Nada de todo la puede derribar y destruírla. Sus
miembros podrán ser perseguidos, oprimidos, aprisionados,
golpeados, descabezados, quemados; pero la iglesia verdadera nunca de
todo puede ser extinguida; se levantará otra vez de sus
aflicciones; ella vivirá de continuo por medio del fuego y del
agua. Cuando es oprimida en un lugar, ella brotará en otro lugar.
Los
Faraones, los Hérodes,los Neros, las Marías Sangrientas,
han laborado en vano para destruír esta iglesia: ellos han
matado a sus miles, y luego han pasado e ído a su lugar. La
Iglesia verdadera los ha sobrevivido a todos ellos y los ha visto
sepultados a su tiempo. Ella es un yunque que ha quebrado muchos
martíos en este mundo, y todavía quebrará muchos
martíos; ella es una zarza que siempre está quemando, y
no obstante, no es consumida.
Esta es
la única Iglesia de la cual ningún miembro puede perecer.
Una vez enrollados en las listas de esta Iglesia, los pecadores son
salvos por la eternidad; nunca serán echados fuera. La
elección de Dios el Padre, la intercessión de Dios el
Hijo, el poder santificador y la renovación diaria de Dios el
Espíritu Santo los rodéa y los acerca como un huerto
encerrado. Ningún hueso del cuerpo místico de Cristo
será quebrantado; ninguna oveja del rebaño de Cristo
será arrebatado de Su mano.
Esta es
la Iglesia la cual hace la obra de Cristo sobre la tierra. Sus miembros
son un rebaño pequeño, y pocos en número,
comparados con los hijos del mundo: uno o dos aquí, y dos y tres
hallá - unos pocos en este distrito y unos pocos en aquel. Pero
estos son aquellos quienes sacuden el universo; estos son aquellos
quienes cambian las fortunas de los reinos por sus oraciones; estos son
aquellos quienes son los obreros activos para esparramar el
conocimiento de la religión pura e impoluta; estos son la sangre
vital de un país, el escudo, la defensa, el apoyo, y el soporte
de cualquier nación a la que pertenecen.
Esta es
la Iglesia la cual será verdaderamente gloriosa al fin. Cuando
toda la gloria terrenal es disipada entonces esta iglesia será
presentada sin mancha delante del trono de Dios el Padre. Los tronos,
los principados, y los poderes sobre la tierra vendrán a nada;
las dignidades y oficios, y dotes pasarán; pero la Iglesia del
primogénito relumbrará como las estrellas al fin, y
será presentada con regocijo delante del trono del Padre, en el
día de la aparición de Cristo. Cuando las joyas del
Señor son completadas, y la manifestación de los hijos de
Dios sucede, el episcopado y el presbiterianismo, y el
congregacionalismo no serán mencionados; sólo un Iglesia
será nombrada, y esa es la Iglesia de los escogidos.
Esta es
la Iglesia verdadera á la cual uno tiene que pertenecer, si
será salvo. Hasta que pertenezcas a esta, no eres nada mejor que
una alma perdida. Tú podras tener la forma, la cáscara,
la piel, y el casco de la religión, pero no tienes la sustancia
y la vida. Sí; tú podrás tener sin cuenta
privilegios exteriores: te podrás gozar de mucha luz, y de
conocimiento - pero si no perteneces al cuerpo de Cristo, tu luz, y
conocimiento, y privilegios, no podrán salvar tu alma. ¡Ay
por la ignorancia que prevalece sobre este punto! Los hombres se
imaginan que si se unen á esta Iglesia o aquella Iglesia, y
vienen a ser comunicantes, y pasan por ciertas formas, que todo
estará bien con sus almas. Es una delusión total: es un
error grosero. Todos no eran de Israel quienes eran llamados de Israel,
y todos no son miembros del cuerpo de Cristo quienes se profesan ser
Cristianos. Toma noticia, tú podrás ser un Episcopal
firme, o Presbiteriano, o Congregacionalista, o Bautista, o
Metodísta, o de los hermanos Plymouth - y todavía no
pertenecer á la Iglesia verdadera. Y si no, sería mejor
al fin que si nunca hubieras nacido.