CAPÍTULO
I: La
Voluntad De Mandar
Es especialmente
importante en distinguir entre el primero y último de las
significaciones que han sido enumeradas. En el primero, la voluntad de
Dios exclusivamente se refiere á Su acción propio, y
significa Su determinación fija en cuanto á lo Él
hará. Es llamada Su voluntad de propósito, y siempre
tomará efecto. En el último sentido, se refiere á
las acciones de Sus criaturas, y expresa lo que sería agradable
que ellos hicieran. Éste es llamado Su voluntad de precepto, y
siempre falta en tomar efecto cuando las acciones de Sus criaturas no
le agradan, es a saber, cuando ellos están en violación
de Sus mandamientos. La voluntad de propósito es intentado,
cuando es dicho, "Conforme al
propósito del que hace todas las cosas según el consejo
de su voluntad" (Efesios 1:11), "Y en el ejército del cielo, y en
los habitantes de la tierra, hace según su voluntad" (Daniel
4:35). La voluntad de precepto es intentado, cuando es dicho, "Sea hecha tu voluntad, como en el cielo,
así también en la tierra" (Mateo 6:10). Deja que
sea notado que, en el caso anterior, solo Dios es el Agente, y el
efecto es cierto; en el posterior, Sus criaturas son Sus los agentes, y
el efecto no es un objecto de expectación cierta, sino de
petición.
LA VOLUNTAD DE DIOS DE MANDAR, COMO SEA HECHA CONOCIDA Á
NOSOTROS, ES LA REGLA NUESTRA DE OBEDIENCIA. "El hacer tu voluntad, Dios mío,
hame agradado; Y tu ley está en medio de mis entrañas" (Salmo
40:8); "Venga tu reino. Sea hecha tu
voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" (Mateo
6:10); "Y sabes su voluntad, y
apruebas lo mejor, instruído por la ley" (Romanos 2:18);
"Y
hablo Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy JEHOVA tu Dios, que
te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. No
tendrás dioses
ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna
semejanza de cosa
que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las
aguas
debajo de la tierra: No te inclinarás á ellas, ni las
honrarás; porque
yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de
los
padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos,
á los
que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares á los que
me
aman, y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de
Jehová tu
Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que
tomare su
nombre en vano. Acordarte has del día del reposo, para
santificarlo:
Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; Mas el
séptimo día será
reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna,
tú, ni tu hijo,
ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero
que está dentro de tus puertas: Porque en seis días hizo
Jehová los
cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y
reposó
en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el
día del reposo y lo
santificó. Honra á tu padre y á tu madre, porque
tus días se alarguen
en la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No
cometerás
adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu
prójimo falso testimonio.
No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás
la mujer de tu
prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni
cosa
alguna de tu prójimo. Todo el pueblo consideraba las voces, y
las
llamas, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba: y
viéndolo el
pueblo, temblaron, y pusiéronse de lejos. Y dijeron á
Moisés: Habla tú
con nosotros, que nosotros oiremos; mas no hable Dios con nosotros,
porque no muramos. Y Moisés respondió al pueblo: No
temáis; que por
probaros vino Dios, y porque su temor esté en vuestra presencia
para
que no pequéis. Entonces el pueblo se puso de lejos, y
Moisés se llegó
á la osbcuridad en la cual estaba Dios. Y Jehová dijo
á Moisés: Así
dirás á los hijos de Israel: Vosotros habéis visto
que he hablado desde
el cielo con vosotros. No hagáis conmigo dioses de plata, ni
dioses de
oro os haréis. Altar de tierra harás para mí, y
sacrificarás sobre él
tus holocaustos y tus pacíficos, tus ovejas y tus vacas: en
cualquier
lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre,
vendré á ti, y
te bendeciré. Y si me hicieres altar de piedras, no las labres
de
cantería; porque si alzares tu pico sobre él, tú
lo profanarás. Y no
subirás por gradas á mi altar, porque tu desnudez no sea
junto á él
descubierta" (Éxodo 20); "Porque
todos lo que sin ley pecaron, sin ley también perecerán;
y todos los
que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados: Porque no los
oidores
de la ley son justos para con Dios, mas los hacedores de la ley
serán
justificados. Porque los Gentiles que no tienen ley, naturalmente
haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan ley, ellos
son ley á sí mismos: Mostrando la obra de la ley escrita
en sus
corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y
acusándose y
también excusándose sus pensamientos unos con otros" (Romanos
2:12-15); "El fin de todo el
discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus
mandamientos; porque esto es el todo del hombre" (Eclesiastés
12:13).
Las Escrituras hacen la voluntad de Dios la
regla de la obediencia, ambos á los quienes los medios del
conocimiento claro, y aquellos que no. La desobediencia del anterior
será castigado con muchos azotes, el posterior con pocos.
Ningún hombre será tenido responsable, excepto por los
medios de conocimiento que están á su alcance; pero
estos, aún en el caso de los paganos entenebrecidos, son
suficientes para rendirlos inexcusables. Nosotros no tenemos
ningún derecho para dictar á Dios de que manera Él
debe de hacer Su voluntad conocida á nosotros; pero estamos
obligados de aprovecharnos de todos los medios posibles para obtener el
conocimiento de ella; y, cuando conocida, estamos obligados para
obedecerla perfectamente, y del corazón.
Varios terminos son utilizados para denotar la
voluntad de Dios, como es hecho conocido en las Sagradas Escrituras,...
estatutos, juicios, leyes, preceptos, ordenanzas, etc. Los dos grandes
preceptos, que reposan en el fundamento de todas las leyes, son,
amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y
amarás á tu prójimo como á ti mismo. El
primero de estos es extendido á los cuatro mandamientos,
los cuales constituyen la primera tabla del decálogo; el segundo
á los seis mandamientos, los cuales constituyen la segunda
tabla. El decálogo era dada para un ley á los hijos de
Israel, como es aparente en su introducción. "Yo soy JEHOVA tu Dios, que te
saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos" (Éxodo
20:2). Como quiera que sea, era distinguida de las otras leyes dadas
á esa nación, por ser pronunciada audiblemente desde
Sinaí con la voz de Dios, y por ser escrita con el dedo de Dios
sobre las tablas de piedra. Cuando examinamos sus preceptos,
discubrimos que ellos respectan las relaciones de los hombres, como
hombres, á Dios y unos á otros; y hallamos, en el Nuevo
Testamento, que la obligación de ellos es considerado como
extendiendo á los Gentiles bajo la dispensación del
Evangelio ("No debáis á
nadie nada, sino amaros unos á otros; porque el que ama al
prójimo, cumplió la ley. Porque: No adulterarás;
no matarás; no hurtarás; no dirás falso
testimonio; no codiciarás: y si hay algún otro
mandamiento, en esta sentencia se comprende sumariamente: Amarás
á tu prójimo como á ti mismo" - Romanos
13:8,9; "Honra á tu padre y
á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa..." -
Efesios 6:2). Por lo tanto, concluyimos que el decálogo, aunque
dado á los Israelitas, los respectaba como hombres, y no como un
pueblo peculiar, y es obligatorio igualmente sobre todos los hombres.
La ley ceremonial respectaba á los hijos de
Israel como una congregación de adoración, llamada "la
Congregación del Señor". Comenzó con la
institución de la pascua, y terminó cuando Cristo nuestra
Pascua fue sacrificado por nosotros, y cuando los escritos de las
ordenanzas fueron clavados en la cruz. Entonces la obligación de
ellos cesaron. El Bautismo y la Cena del Señor son ceremonias de
la dispensación Cristiana, obligatorias á los
discípulos de Cristo, hasta al fin del mundo.
La ley judicial era dada á los Israelitas
como una nación, y no es obligatoria sobre cualquier otra gente.
Los principios de justicia sobre cual estaba basada, son universal, y
han de ser incorporados entre todo código civil.
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con La Voluntad De Propósito