¿Es Usted salvo? Esa es la pregunta crucial
en la vida. ¿Cuál es su respuesta? Qué vivimos en
tiempos terribles es bien sabido. Estamos viviendo en días que el
mundo nunca ha visto. Esta es una época cuando los mismos fundamentos
están siendo sacudidos. Un tiempo en que abunda la falta de ley,
lo cual se revela a misma en una rebelión terrible y en derramamiento
de sangre. Nuestras ciudades son inseguras. No hay estima por la ley ni
el orden. La estructura entera de nuestra civilización moderna e
ilustrada está al borde del colapso total.
Y en todas partes los hombres están desesperadamente
buscando respuestas. El problema es que los hombres buscan en los caminos
incorrectos y en la fuente incorrecta. El hombre se niega a contar con
el hecho de que la raíz del terrible problema del mundo es el pecado.
Pecado es contra el Dios viviente del cielo y de la tierra, y Él
no excusará ni ignorará el pecado, pero Él es quien
ejecuta su venganza y su Santa ira contra de los que hacen iniquidad. Rechazando
contar con Dios, el hombre busca en sí mismo el consuelo, paz y
esperanza en un mundo problemático. El nunca encontrará estas
cosas. Su fin será una desesperación completa en el infierno.
¡La Biblia tiene la respuesta y esa respuesta
es la Salvación del pecado y de la muerte en Jesucristo por la gracia
de Dios! Aquellos que están salvos por gracia a través de
su fé como un don de Dios, no están turbados por los terribles
eventos del día. Ellos ven estas cosas y se alegran. Se alegran
porque saben que a través de estos eventos, Jesús está
viniendo rápidamente otra vez para efectuar la salvación
que El ha comprado para ellos en la gloria de los nuevos cielo y tierra.
Y estos son los que tienen consuelo, paz y esperanza.
Básicamente, este es el mensaje de este pequeño
panfleto que queremos exponer para usted. Está tomado de Efesios
2:8 y dice así: "Por gracia son salvos, por medio de la fé;
y esto no de vosotros pues es don de Dios".
Debemos enfatizar que la pequeña palabra
"Por" al comienzo del texto significa "Porque" é indica que este
texto es la razón para algo, es una explicación de lo que
el apóstol Pablo ha declarado en el contexto que le precede.
Esto implica que la declaración de este texto
no esta solitario. No es una verdad aislada que uno puede aceptar o rechazar
sin ningún efecto sobre el resto del contenido de su fé.
Porque gracias sois salvos... la salvación es por gracia y por gracia
solamente. Y es el fundamento indispensable, o elemento sin el cual ninguna
otra cosa puede mantenerse. Negar la verdad de la salvación por
gracia, significa la destrucción del verdadero fundamento de la
Palabra de Dios.
Es por eso que esta declaración es la razón
expresada en el verso que dice: "Que en los tiempos venideros, Él
(este es, Dios) mostrará las abundantes riquezas de su gracia en
su bondad para con nosotros en Cristo Jesús". Aprendemos de los
versos precedentes, que estamos muertos en nuestros pecados y transgresiones,
que en estos pecados en los que caminábamos siguiendo al diablo,
que nuestra conversación de la vida en el pasado consistía
en la llenura de nuestros deseos y codicias pecaminosas. Entonces, éramos
hijos de ira. Pero Dios que es rico en misericordia y está lleno
de amor por nosotros y aún cuando estábamos muertos en el
pecado, Él hizo que su amor nos alcanzara, aguzando nuestras mentes,
dándonos la vida en Cristo Jesús, por gracia. Y Él
nos hizo sentar en lugares celestiales en Cristo. El propósito de
todo esto es que Él demostrará las abundantes riquezas de
su gracia. En otras palabras, Dios nos salvó exactamente de manera
que, a través de esa nuestra salvación, las riquezas de Su
gracia sean expuestas. Y esto es posible simplemente porque la salvación
es por gracia! Aquí hemos puesto nuestro dedo sobre el corazón
del mensaje del Evangelio. Un mensaje bellamente recapitulado por el mismo
apóstol Pablo en Romanos 11:36, "Porque de Él, y por Él,
y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los
siglos. Amén"...
Volcando nuestra atención al próximo
texto nos damos cuenta de que dice 3 cosas acerca de la salvación:
La salvación es por gracia, es a través de la fé y
es un regalo de Dios. Consideremos brevemente cada uno de estos pensamientos.
¿La salvación es por gracia. Qué
es la salvación? Una idea recientemente popular de la salvación
es que es un mejoramiento social y moral. Jesús no es un Salvador
en el sentido de que Él sufrió y murió en la cruz
y por lo tanto hizo expiación y trajo la reconciliación por
los pecados a los hijos de Dios. Se dice que Jesús, es nuestro ejemplo.
Él nos demostró en Su vida cómo vivir en paz con todos
los hombres, cómo efectuar la hermandad de la humanidad bajo la
paternidad de Dios. Si los hombres solamente siguieran el ejemplo de Jesús,
habría paz en la tierra, todos nuestros problemas serían
removidos, el Reino de Dios estaría acomodado y todos los hombres
en todas partes podrían disfrutar de la buena vida. Usted pensaría
de esto como nada, pero el antiguo Evangelio social es tan prevalente hoy
en día como siempre lo fué. La iglesia está urgida
a ir al mundo y hacer algo acerca de las relaciones raciales, la contaminación,
la superpoblación, el control de la población y muchas otras
cosas más. La iglesia no debe predicar una salvación que
basada en la sangre del Cordero que quita los pecados del mundo. Esta NO
es la salvación y predicando esta tipo de salvación no es
predicar el evangelio de Jesucristo, de acuerdo a las Escrituras que son
infalibles. Esta tipo de predicación tampoco rendirá los
preciosos frutos de consuelo, paz y esperanza para la gente que cree en
Dios.
La salvación en el sentido Bíblico
es un concepto muy rico. El término usado en nuestro texto literalmente
significa: sanar, hacer bien. Está usado algunas veces en referencia
a las sanidades que Jesús efectuó en varias personas. En
el sentido espiritual, la idea es que estamos sanados de la mortal enfermedad
del pecado y restaurados a una sanidad espiritual. También tiene
el significado de: rescate del peligro o destrucción. Y en este
sentido el énfasis está en el hecho de que Dios nos rescata
de la destrucción del infierno, donde Su ira santa y feróz
arde eternamente.
La salvación por lo tanto contiene dos elementos
esenciales: 1) Es la liberación de la miseria más profunda
y, 2) es una elevación a una gloria superior.
Esto es obvio por el mismo contexto en el que encontramos
esta Palabra de Dios. Pablo comienza el capítulo diciéndonos
que fuera de la Gracia de Dios estamos muertos en transgresiones y pecados.
Lo primero que Dios habló a nuestros padres en el paraíso
ha sido ejecutado: "El día que comiereis de él, con toda
seguridad morireís". Ellos comieron del fruto prohibido y por lo
tanto se revelaron en contra de Dios e inmediatamente murieron y nosotros
fuimos muertos en ellos. Nosotros nacemos muertos en pecado. Lo único
que hacemos siempre es pecar. Nosotros odiamos a Dios y a nuestro vecino.
Vivimos y caminamos de acuerdo al curso que sigue el mundo, de acuerdo
al príncipe del poder del aire, el espíritu que ahora trabaja
en los hijos de la desobediencia. Muertos en nuestras transgresiones y
pecados tenemos nuestras conversaciones con los deseos de nuestra carne,
nosotros llevamos a cabo los deseos de nuestra carne y de nuestra mente
y somos por naturaleza hijos de ira lo mismo que otros.
¡Esta es nuestra miseria! ¡La muerte
Espiritual! ¡Y en lo que nos concierne no tenemos esperanza! No podemos
salvarnos a nosotros mismos, ni siquiera podemos desear salvarnos y menos
hacer nada para conseguir nuestra salvación. Así como un
cuerpo muerto no puede levantarse del ataúd, tampoco nosotros podemos
salvarnos. ¡Es desde esa profunda miseria que somos liberados cuando
Dios nos salva!
¡Y somos elevados a una gloria superior! En
términos de este contexto, somos vivificados junto con Jesucristo.
Nosotros que por naturaleza estamos espiritualmente muertos, somos hechos
vivos en Cristo; esta es la salvación. No solamente eso, pero somos
elevados a una gloria superior al ser hechos vivos en Cristo, también
somos elevados de nuestra muerte y podemos sentarnos juntos en lugares
celestiales en Cristo Jesús... Esa es la salvación.
¿Cómo se efectúa esta salvación?
¿Poniéndolo de manera personal, cómo soy salvo? La
Biblia contesta, "¡Por gracia!"
La gracia tiene varios significados en la Biblia.
El principal de ellos significa "belleza". Algunas veces es traducido como
"gracias". Pero más a menudo se lo utiliza en el sentido de un favor
inmerecido de Dios demostrado a Su gente en Cristo por cuyo poder El los
salva. Este es el significado obvio en nuestro texto.
La gracia es, no debemos dejar de hacer notar primeramente
un atributo de Dios, una característica de Su Persona. Dios es el
Dios de toda gracia; El es el Dios afable. Dios es en Sí mismo hermoso;
hermoso en todas Sus adorables virtudes. Eso quiere decir que cuando la
Biblia lo dice como en este texto, que la salvación es por gracia;
es lo mismo que decir que la salvación es del Señor. ¡Cuan
absolutamente necesario! ¿De qué otra manera los pecadores
muertos y perdidos podrían ser salvos, sino lo es por el Dios Todopoderoso
mismo? A menos que Dios mismo ponga vida nueva en nosotros, permaneceremos
muertos y por siempre esclavizados en la prisión de nuestro pecado.
¡Esta es la belleza y el consuelo del Evangelio!
Dios quiso darnos vida por el poder de Su maravillosa gracia. Dios quien
es rico en misericordia, por medio de Su gran amor con que El nos amó
determinó hacernos hermosos con Su propia belleza.
Por lo tanto, por gracia Él nos escogió
en Cristo, antes de la fundación del mundo para que seamos santos
y sin mancha delante de Él. Por gracia Él nos predestinó
a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo. Todo esto, de
acuerdo al buen placer de Su voluntad. Y el propósito de esta afable
elección de Su gente en Cristo es "la alabanza de la gloria de Su
gracia", por cuyo poder Él nos ha hecho aceptos en Su amado hijo.
Eso es lo que las Escrituras testifican en Efesios 1:3-6: Por gracia son
ustedes salvos, escogidos, aun antes de la creación del mundo.
Por gracia Dios envió a su único Hijo
al mundo para buscar y salvar aquello que estaba perdido. No había
otro camino. Eramos pecadores caídos y la justicia de Dios tenía
que ser satisfecha. Y ésta satisfacción solo podía
ser hecha por Su Hijo, Dios verdadero y hombre, como el sustituto de la
expiación. Por gracia, Dios dió a Su Hijo a una muerte de
cruz. Por gracia Él derramó toda Su santa ira sobre Él,
de manera que El descendió a las mismas profundidades del infierno
y clamó diciendo: "¿Mi Dios, mi Dios, porque me has abandonado?".
El sacrificio fue hecho por nosotros a través del derramamiento
de Su sangre nosotros tenemos redención, el perdón de los
pecados. ¡Y nuevamente todo esto es de acuerdo a las riquezas de
Su gracia! (Ef. 1:7).
Por lo tanto, por gracia los hijos de Dios fueron
reconciliados a través de la muerte del hijo de Dios. Ellos ahora
están delante de Dios, justos, libres para siempre de la culpa del
pecado y dignos de una vida eterna. Esto es precisamente porque el texto
dice: "Ustedes SON salvos". La salvación para los santos de Dios
está completada. En este momento, ellos están y por siempre
serán salvos. La justicia de Dios está satisfecha para siempre.
¡Todo por gracia!
Ahora, usted pregunta: ¿pero cómo
una salvación ameritada en la Cruz por Cristo viene a ser mía?
Muchos predicadores le dirán que usted tiene que creer en el Señor
Jesucristo. Eso por supuesto es una verdad. Ciertamente, la Biblia pone
en claro que no puede haber salvación fuera de la fé en Jesucristo.
Pero lo que muchos quieren decir con eso de que usted debe creer, es de
que usted debe aceptar la oferta sincera del evangelio. Dios ama a todos
los hombres, dicen ellos. Por gracia Él ha provisto salvación
para todos los hombres a través de Su Hijo en la Cruz. Ahora, esa
salvación está toda envuelta en un bonito paquete y Dios
dice que todo lo que usted tiene que hacer es aceptar ese regalo y usted
será salvo. La salvación entonces, no es enteramente por
gracia, sino es en partes por la gracia y en partes por las obras de los
hombres quienes deberán aceptarla. Y muchos predicadores rogarán
y halagarán (¡estoy usando este término a propósito!
es una trampa), a sus oyentes en sus altamente emocionales "llamados del
altar" a aceptar a Cristo y la oferta de la salvación. ¡Si
esta fuera la respuesta a la pregunta "cómo recibo la salvación",
entonces le tengo lástima! Le tengo lástima porque usted
ha perdido todo el consuelo del Evangelio. Si tuviera que aceptar la oferta,
si tuviera que hacer cualquier cosa para mi salvación, estoy perdido
para siempre. Eso lo sé por mi propia experiencia. Mi experiencia
me dice cada día que soy un pecador muerto en transgresiones y pecados
digno de ser condenado.
Gracias a Dios por el mensaje del evangelio consolador,
dador de paz, esperanza y alentador que nos responde: "a través
de la fé y esto no de vosotros; ¡es el regalo de Dios"!
La salvación es recibida por el pecador,
no como deberíamos decir: dada al pecador a través de la
fé. ¡A TRAVES DE LA FE entiéndalo! La fé es
el medio por el cual Dios nos dá la salvación. No es una
condición para la salvación que nosotros debemos llenar.
No es un acto que nosotros debemos desempeñar y sobre las bases
por las cuales Dios nos salvará. La fé es un lazo vivo entre
la gente de Dios y Cristo. Es la conexión entre nosotros y Cristo
a través del cual Dios nos dá todas las bendiciones de la
salvación, las cuales están en Cristo para que fluyan en
nosotros. Por fé estamos unidos a Cristo y vivimos en Él,
exactamente como las ramas viven en la viña (Cf. Juan 15).
A través de la fé nosotros recibimos
el conocimiento de Dios. No es solamente un conocimiento intelectual de
la mente, pero el conocimiento espiritual del corazón que de acuerdo
a Juan 17:3 es vida eterna. Por tal conocimiento es que conocemos a Dios
como nuestro Dios, el Dios que nos ama en esta vida, Quién nos salvará
un día en la gloria del cielo. Junto y enraizado con ese conocimiento
de la fé está la confianza de la fé por la cual tengo
la seguridad de que todo esto es verdadero. A través de la fé
tengo la convicción de que Jesús murió por mi y que
soy salvo por gracia! A través de la fé puedo decir que no
me pertenezco pero que pertenezco en la vida y en la muerte a mi fiel salvador,
Jesucristo. Le pertenezco a El en vida. ESTA vida del siglo veinte con
todas sus frustraciones, temores y ansiedades. Y también pertenezco
a Jesús en la muerte. Cuando la mano fría de la muerte me
tome, no estaré solo. ¡Jesús estará conmigo
en la sombra del valle de la muerte para consolarme y recibirme en la casa
de muchas mansiones del Padre, donde Él ha preparado un lugar para
mí!
¡Sí, amigo Cristiano, usted es salvo
por gracia a través de la fé! ¡Y eso no de usted -
es el regalo de Dios! Usted no se ganó su salvación ni siquiera
la quería. No es debido a sus obras, ni siquiera al trabajo de la
fé. Es el regalo de Dios. La salvación por gracia es el regalo
de Dios! Es un regalo gratuito, no merecido, de Dios Todopoderoso.
¿Está USTED salvado por gracia a través
de la fe? La palabra no está simplemente presentando alguna doctrina
objetiva. No dice que la salvación es por gracia, a través
de la fé; y es el regalo de Dios. Escuche, por gracia USTED es salvo...
¿Le dice esto Dios a usted? ¿Ha sido escogido en Cristo,
reconciliado a Dios por Su muerte, unido a El por fé? Déjeme
preguntarle esto: "¿Es usted un pecador?" ¿Se reconoce usted
a sí mismo como una vasija vacía, muerto en pecados y transgresiones?
Ese es el fruto del Espíritu de Cristo en usted.
No se desespere, no tema; más bien alégrese
y esté muy contento! Vaya a la cruz de Jesús y vea ahí
la sangre, de Aquél que murió por usted. Vaya a la tumba
vacía de Jesús y vea que Él se levantó victorioso
sobre la muerte. Mire hacia el cielo y espere a su Salvador, porque Él
viene pronto y su recompensa está con Él. Usted tiene consuelo,
paz y esperanza. El consuelo de la salvación por gracia, la paz
del perdón por gracia y la esperanza de vida eterna por gracia.
¿Sabe usted esto? Entonces puede usted decir
con el mismo apóstol Pablo: "Pero lejos esté de mi gloriarme,
sino en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo" (Gal. 6:14). No hay
cabida para jactarse. La salvación es sólo por gracia. Pero
esto también significa que cualquier terreno para la desesperación
ha sido removido. ¡El Dios eterno y fiel nunca fallará! ¡Gloria
sea a Él, de quien, por quien y para quien son todas las cosas!
Esta no es mi palabra, es el bendito Evangelio de
Jesucristo.
***